La navaja y el abuelo

lore1

Poeta que considera el portal su segunda casa
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La navaja es una de las llamadas armas blancas, con un filo de metal que se esconde entre dos cachas de diferentes materiales, como nácar, marfil, madera…Muy útil para cortar, tallar y porque no, para defenderse de agresiones. Me trae recuerdos de historias lejanas, de bandidos y bandoleros que se escondían en los bosques, con sus enormes navajas y sus mosquetones, y me viene a la mente la serie de televisión Curro Jiménez, salvador de los parias, que robaba a los terratenientes para repartir entre los pobres.
Hay gente que no puede salir de casa si no lleva su navaja en el bolsillo o en el bolso de mano. El abuelo era uno de ellos. Fuera donde fuera, era de ley llevarla consigo. Todos los días a las cinco en punto de la tarde, pelaba su merienda, que consistía en una reluciente manzana que luego cortaba a trozos y comía con verdadera fruición. Era además un gran aficionado a los refranes y le gustaba en especial aquel que decía: “Una manzana al día, mantiene al médico en lejanía”, y era verdad, pues siempre gozó de una gran vitalidad y salud, hasta llegar a una edad avanzada, manteniendo plenas sus facultades físicas y mentales.
Tenía también una gran afición que desarrollaba cada vez que se le ofrecía la ocasión, y esta consistía en tallar bastones con madera de avellano o de boj. Casi todos sus familiares o amigos, tenían uno para ir al monte con diversas formas en su empuñadura: de pato, de serpiente, de cuerno, de caballo… Cogía su navaja y en unos instantes era capaz de dejar lista una de sus bellas creaciones.
-Abuelito- Le dijo una vez el nieto pequeño- yo lo quiero con forma de perro.
Y el abuelo, acariciando suavemente la carita del pequeño, se puso manos a la obra, y en menos de una hora, todos los nietos y nietas que hacían rueda en torno a él, pudieron observar la cabecita de Zintxo, el perro pastor vasco que durante tantos años había hecho las delicias de grandes y pequeños, naciendo de aquella herida abierta en la madera, arrancando muestras de admiración de aquellos labios tiernos de inocencia infantil.

[MUSICA]http://notendur.centrum.is/~sih/midi/unsorted/rainbow.mid[/MUSICA]

Relato totalmente de ficción basado en hechos que pudieran ser reales
 
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La navaja es una de las llamadas armas blancas, con un filo de metal que se esconde entre dos cachas de diferentes materiales, como nácar, marfil, madera…Muy útil para cortar, tallar y porque no, para defenderse de agresiones. Me trae recuerdos de historias lejanas, de bandidos y bandoleros que se escondían en los bosques, con sus enormes navajas y sus mosquetones, y me viene a la mente la serie de televisión Curro Jiménez, salvador de los parias, que robaba a los terratenientes para repartir entre los pobres.
Hay gente que no puede salir de casa si no lleva su navaja en el bolsillo o en el bolso de mano. El abuelo era uno de ellos. Fuera donde fuera, era de ley llevarla consigo. Todos los días a las cinco en punto de la tarde, pelaba su merienda, que consistía en una reluciente manzana que luego cortaba a trozos y comía con verdadera fruición. Era además un gran aficionado a los refranes y le gustaba en especial aquel que decía: “Una manzana al día, mantiene al médico en lejanía”, y era verdad, pues siempre gozó de una gran vitalidad y salud, hasta llegar a una edad avanzada, manteniendo plenas sus facultades físicas y mentales.
Tenía también una gran afición que desarrollaba cada vez que se le ofrecía la ocasión, y esta consistía en tallar bastones con madera de avellano o de boj. Casi todos sus familiares o amigos, tenían uno para ir al monte con diversas formas en su empuñadura: de pato, de serpiente, de cuerno, de caballo… Cogía su navaja y en unos instantes era capaz de dejar lista una de sus bellas creaciones.
-Abuelito- Le dijo una vez el nieto pequeño- yo lo quiero con forma de perro.
Y el abuelo, acariciando suavemente la carita del pequeño, se puso manos a la obra, y en menos de una hora, todos los nietos y nietas que hacían rueda en torno a él, pudieron observar la cabecita de Zintxo, el perro pastor vasco que durante tantos años había hecho las delicias de grandes y pequeños, naciendo de aquella herida abierta en la madera, arrancando muestras de admiración de aquellos labios tiernos de inocencia infantil.



Relato totalmente de ficción basado en hechos que pudieran ser reales


Lore.
Una prosa, real o imaginaria, realmente agradable de leer pues rememora costumbres de antaño y deja ver el amor de los abuelos y la unión de las familias. ¡Qué hermosos! los recuerdos de la infancia, cuando los queridos abuelos hacían nuestras delicias.
Excelente.
Estrellas a tu pluma hermosa.
Abrazos.
Ana
 
Lore.
Una prosa, real o imaginaria, realmente agradable de leer pues rememora costumbres de antaño y deja ver el amor de los abuelos y la unión de las familias. ¡Qué hermosos! los recuerdos de la infancia, cuando los queridos abuelos hacían nuestras delicias.
Excelente.
Estrellas a tu pluma hermosa.

Ana

Muy agradecida Ana por pasarte y comentarme, siempre un honor tu presencia en mis letras. Besos.
Abrazos.
 
Hermoso historia que nos trae muchos recuerdos, ademas de lo especial que son los abuelos. Perdona mi curiosidad, pero no puedo evitar preguntar : Es real ??


Saludos..!
 
El avellano es mejor madera para tallar que el boj.... Buena la navaja, chaira y demás nombres de la hoja que puede quebrar en sangre....
Los abuelos siempre tenían una en el bolsillo, para cortar el tocino, el pan, muescar la madera e infinidad de cosas que hoy, estarían fuera de nuestro entendimiento....

Gracias por recordarme un punto muerto de mi historia y de la historia de todos los que conocimos tarde a los abuelos.
Gracias por la sencillez y las letras.
 
Muchas gracias Tsadkiel por tu paso por mi escrito y tu amable comentario. El relato es real en la medida que lo he tomado de las costumbres de muchos abuelos y de ninguno en particular. El perro si existió, pero no era pastor vasco sino alemán. Abrazos.
 
¡Qué bonito,Lore! Me encantó leerlo, sin más.
Te mando mis estrellas de afiladas puntas, que bien te las mereces.Un beso fuerte,:::wub:::,Estrella.
 
El avellano es mejor madera para tallar que el boj.... Buena la navaja, chaira y demás nombres de la hoja que puede quebrar en sangre....
Los abuelos siempre tenían una en el bolsillo, para cortar el tocino, el pan, muescar la madera e infinidad de cosas que hoy, estarían fuera de nuestro entendimiento....

Gracias por recordarme un punto muerto de mi historia y de la historia de todos los que conocimos tarde a los abuelos.
Gracias por la sencillez y las letras.

Muchas gracias por leerme y comentarme. Un abrazo
 
Cómo esa navaja, llevaba una mi padre siempre en los bolsillos. Un verdadero placer estar entre tus letras. ABRAZOS
 
La misma navaja que llevaba siempre mi abuelo en su bolsillo, un día y otro, fuese donde fuese. Siempre para cortar el pan, el queso, alguna vara de olivo, siempre.

Lore, me lo has recordado, tal y como si lo estuviera viendo ahora mismo. Tu historia es preciosa, me ha encantado su lectura.

Un abrazo, amiga
 
Siempre es un placer leerte amiga querida
ya sea en prosa como en este caso con este delicioso relato
pleno de ternura y sensibilidad
como con tus poemas.
Un beso, me encanta tu manera de escribir.
Te dejo reputación.
 

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