GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Un mimo berreta
hace piruetas
en la vereda peatonal,
por unas monedas,
para un sanguche
apurado y desabrido.
Dos malabaristas precarios
hacen desequilibrio
con sus cuerpos
en la calzada rústica,
por unos billetes,
para un fasito ocasional
y la ilusión breve
de no caerse.
Tres inspectores corruptos
hacen picardías
con vendedores ambulantes,
no por arte
ni por hambre,
sino para garantizarse
un vinito Malbec en oferta
para el asado del domingo.
Cuatro abuelas destartaladas
hacen villancicos desafinados,
por un par de aplausos inmerecidos
de transeúntes desprevenidos
que confunden ternura
con buen gusto.
Ninguno busca
gloria
ni fama
ni riqueza.
Solo cubrir
la necesidad diaria
de un pretexto
justificable
para dejar de
ser invisibles.
G.G.G.
MAYO/2026