Agujas inquietas
se clavan en la piel.
Un agudo silencio
envuelve a la mañana del sábado.
La nieve pinta
todos los rincones de la calle.
Un blando amanecer
me despierta temprano.
Las pisadas son distintas,
las luces son mas claras,
y el chiplichapla de los pasos
me alegra,
me quita la pereza del frío
como si de una candela se tratara.
Muchas veces
febrero trae nieve.
alarga los días,
entona los colores,
invade intrépido mi comedor
dando pinceladas de luces distintas
a la de otros meses.
Le abre la puerta a marzo
y con él pujan las plantas
entre sus brotes verdes.
Las gotas de color de las macetas
y la suave humedad
que enmaraña mi pelo,
me hacen soñar
en las primulas,
en la luz ambarina
que arrastran
las claras mañanas.
Paso de un sueño a otro
sin desdeñar el ahora,
pintando de cuadros azules
las paredes de casa.
se clavan en la piel.
Un agudo silencio
envuelve a la mañana del sábado.
La nieve pinta
todos los rincones de la calle.
Un blando amanecer
me despierta temprano.
Las pisadas son distintas,
las luces son mas claras,
y el chiplichapla de los pasos
me alegra,
me quita la pereza del frío
como si de una candela se tratara.
Muchas veces
febrero trae nieve.
alarga los días,
entona los colores,
invade intrépido mi comedor
dando pinceladas de luces distintas
a la de otros meses.
Le abre la puerta a marzo
y con él pujan las plantas
entre sus brotes verdes.
Las gotas de color de las macetas
y la suave humedad
que enmaraña mi pelo,
me hacen soñar
en las primulas,
en la luz ambarina
que arrastran
las claras mañanas.
Paso de un sueño a otro
sin desdeñar el ahora,
pintando de cuadros azules
las paredes de casa.