Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La niña afgana
El verde se hace de sus ojos dueño,
El verde se hace de sus ojos dueño,
ahora nos oculta las sonrisas,
al cielo implora pronto que las brisas
infames se disipen del mal sueño.
Su espíritu aún joven, no es pequeño,
Su espíritu aún joven, no es pequeño,
las tradiciones lleva por divisas;
igual que un gato viaja en las cornisas
del desarraigo sin perder empeño.
Se marchita su sabia por la pena,
gotean sus pestañas el sollozo
y resignada al sino ve la arena
de extraña tierra, quiere ser esbozo
viviente de su raza, en cada vena
renace su esperanza de fe y gozo.
Fabiana Piceda
Fabiana Piceda
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