dulcinista
Poeta veterano en el Portal
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse también invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando; pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?
<span style="font-family:arial black;"><font size="3"><span style="color:#000000;">[video=youtube;pegP5eCzwyE]http://www.youtube.com/watch?v=pegP5eCzwyE[/video]
Eladio Parreño Elías
15-Febrero-2012
Última edición:
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