La niña del traje de magdalena

Chris hoe

Poeta recién llegado
Le dije: Te amo, ella no me creyó. Este sentimiento de amores baratos, dados a cualquier silueta que me diera información de sus caderas.

La niña del traje de magdalena, una historia que valga la pena. Su liquidación de su trabajo era: invitarla a un trago.

Merezco el mejor sexo que paga el dinero, pero yo no poseía ni un centavo de dólar. Pagaba la noche para que se quedara su olor en mi alcoba.

Un guante entre las piernas me protegía de una criatura, este burdel donde trabajas nena es sin duda un bar de pena dura.

Sumisa, obediente con la falda corta y escotes de provocación. Amiga escucha mi pedido, ofrezco lo que hayas pedido en esta desolación.

La gracia de las putas más putas del mundo yo me enamoraba. Te elegí sin ser opcional no entiendes lo que siento por ti, este viejo te ama.

Busquemos el lugar más alejado de este comercio de traseros, ponte una franela es hora de que te salves del matadero de corderos.

Te amo porque no es amor de novios, el gusto ni el contacto. Te busque miles de años, no puedo perderte de nuevo.

Amiga mírame, obsérvame bien lo que este hombre de pelo gris quiere contarte. En casa está la respuesta, hija: tu madre está muerta.

Si te he llamado: hija, eres sangre de mi ADN genética pura de esta exhaustiva pena madre de miseria, estas al frente de tu padre, espero que me entiendas.

Llora mi amor, este regazo seco de perdón pide: ser nombrado. No soy un caza de sexo barato, no pretendo comprarte y que te vendas al mejor precio que espera el impostor. Amor: te amor; mírame soy tu padre.

Te preguntaras: ¿Por qué te he buscado? La respuesta es muy sencilla nena la última petición de tu madre fue: Busca a la niña del traje de magdalena, recupérala.
 

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