Sergio D'Baires
Exp..
La conocí en la escuela
aunque era de mi edad y de mi barrio
el colegio alemán nos junto la vida
El contraste en la piel la hizo única
por dentro tenía el color del nombre:
y eran sus ojos negros canicas de los míos.
Por fuera el bronce viejo, obscuro, generoso.
..Blanca, ayer fui a su entierro
un cofre de rico y una manija niquelada
que quemó mi mano como quema su recuerdo.
Fue casi como una novia chiquita
apurada por vivir, sufrida ante el embate de la raza
"negra'e mierda" y mis ojos negros y los labios partidos
que ella en su inocencia curaba con besos de niña.
Su hija menor compara: Tío ¿De verdad sos mi tío?
Va colgada de mi bolsillo; de donde salen; siempre; caramelos
que eso somos, lo que los niños quieren: dulces
Bazookas de cariño, globos de caricias en su boca.
"La negra" ávida de saber jugaba en serio
con su pose de hembra pequeña, curiosa
como cuando me mostró su donde era mujer
en un intercambio de asombros y sus ojos pícaros..
riéndose.. "parece un níspero"
Después fue otro colegio...
Los niños olvidan en los juegos a los niños..
Cuando la ví de vuelta ya era hembra
alta, con sus ojos que pedían cancha para correr la vida
caderas que prometían lo que los ojos anunciaban
volcanes, arroyos que crecían y se apagaban en sus curvas.
Yo volví tímido, mediohombre.
-Tio mamá te quería mucho, siempre nos hablaba de vos
papá a veces se enojaba y era un griterío-.
-Una vez le pegó después lloraba
mientras mamá nos abrazaba para que no nos tocara-.
Te quise siempre como se quieren los chicos
con la magia del jerigonzo y las manos juntas.
Yo me fui a mi guerra particular, sabia quisiste retenerme
con tu ombligo de azucar y tus labios de lágrimas
y el tornasol de tu piel en las axilas y en el sexo.
Qué liviano es el lecho donde yaces; casi un extraño
para tu familia y sin embargo soy yo...
Juraría que es tu mano la que llevo
que tus ojos tiemblan en mis ojos
y que tu lluvia empaña mi mirada.
Alguna vez volví como vuelven los mancarrones
con el dolor de las bridas palideciendo la boca
y el cuerpo agotado por la carga.
La naturaleza había corrido tu cintura bajo el seno
y mi suicidio se palpaba.
Ella volvió a ser la negrita de la escuela
y yo aprendí a vivir de nuevo
Pero no era mía tenía dueño
es un hombre honrado, pero bruto, a su manera estúpido
jamas supo que tenía un carbunclo
que ella tenía el valor de las cosas raras
y que era verdaderamente sabia.
..Cuando no entendía le pegaba.
Miro hacia atrás, los otros pibes me guiñan
soy casi una leyenda para ellos
la fantasía que ella me hizo en su "negra vida":
viajante de lugares fabulosos
bebía mis trabajos y mis viajes
me acompañaba en sus ojos tristes
volvía a ser "la negra" por un rato.
Roberto me enlaza en su mirada
se adelanta y se agarra de mi mano
sin decir nada, sólo apretando como si fuera ella.
Son un racimo de la tierra ..pronto
Él con cara de cirscuntancias me mira con odio
Y.. tal vez si fuera al revés yo también
adivino los celos... El sabe que solo tuvo una mitad
y sus hijos me quieren y él no sabe que lo adoran
a pesar de los golpes y su ignorancia.
Equilibro el dolor de una mano con la alegría en la otra
La inocencia de los niños
la llevo a ella en su racimo de manitas
Cuando me casé le fui a contar y ella lloró
como lloran las mujeres de felicidad de mentira
ese dia apreté los puños ante su ojo morado
y su disculpa apresurada. Es culpa mía. Dejá
-Tío fuiste con ella a la escuela
nos enseñó a contar en alemán-.
ein, zweig ..¡tres! Roberto la chista
mientras me mira serio.
-Me contó un día que eras un sapito
ella te besó y te hizo un príncipe-.
Paramos en la capilla de la chacarita
La familia de él son tres, la de ella dos
miran asombrados el gasto inútil
los guantes blancos del personal:
mimos pagos llevando el cajón a pulso
para equilibrar al que banca.
No entienden...
-Dejá que la lleve el carrito-
No entienden..
Como cuando el volvió con el miedo en la cara
y ella no se atrevió a preguntar.
solo el reproche en sus ojos
y el orgullo de su mirada niña.
- Él.. tu amigo está loco, casi me mata
¿que le dijiste? ¡Puta!
..pero no la tocó más.
- ¿Padrino? Venís a vivir con nosotros
Mamá nos dijo... que tenían un pacto -.
La escuela nuevamente, mientras el sol incendia
los plátanos del oro del otoño y hace mirillas de mis lágrimas.
La gota de sangre en los pulgares
el rito de indios de revista, en dedos gordos
¡Hermanos de sangre! ¡Para siempre!
No siento el brazo, el dolor se me ha apaciguado
Los ojos se asombran en la bóveda
¡Qué bién viven los muertos!
-Decí algo- me pide él; muy serio-
Miro en sus ojos el dolor, los celos
- Negra todos te amábamos; yo también
te llevaremos en el corazón.
La trompada al cajón y el odio se derrama
mientras los ayudantes de caronte
la llevan a la barca
Lo acuesto de una piña
no más, no más mientras su hijos palean su infortunio.
en la tumba de cemento
-Chau negra.
Te quise como a una hermana
Me equivoqué ¿Verdad?
aunque era de mi edad y de mi barrio
el colegio alemán nos junto la vida
El contraste en la piel la hizo única
por dentro tenía el color del nombre:
y eran sus ojos negros canicas de los míos.
Por fuera el bronce viejo, obscuro, generoso.
..Blanca, ayer fui a su entierro
un cofre de rico y una manija niquelada
que quemó mi mano como quema su recuerdo.
Fue casi como una novia chiquita
apurada por vivir, sufrida ante el embate de la raza
"negra'e mierda" y mis ojos negros y los labios partidos
que ella en su inocencia curaba con besos de niña.
Su hija menor compara: Tío ¿De verdad sos mi tío?
Va colgada de mi bolsillo; de donde salen; siempre; caramelos
que eso somos, lo que los niños quieren: dulces
Bazookas de cariño, globos de caricias en su boca.
"La negra" ávida de saber jugaba en serio
con su pose de hembra pequeña, curiosa
como cuando me mostró su donde era mujer
en un intercambio de asombros y sus ojos pícaros..
riéndose.. "parece un níspero"
Después fue otro colegio...
Los niños olvidan en los juegos a los niños..
Cuando la ví de vuelta ya era hembra
alta, con sus ojos que pedían cancha para correr la vida
caderas que prometían lo que los ojos anunciaban
volcanes, arroyos que crecían y se apagaban en sus curvas.
Yo volví tímido, mediohombre.
-Tio mamá te quería mucho, siempre nos hablaba de vos
papá a veces se enojaba y era un griterío-.
-Una vez le pegó después lloraba
mientras mamá nos abrazaba para que no nos tocara-.
Te quise siempre como se quieren los chicos
con la magia del jerigonzo y las manos juntas.
Yo me fui a mi guerra particular, sabia quisiste retenerme
con tu ombligo de azucar y tus labios de lágrimas
y el tornasol de tu piel en las axilas y en el sexo.
Qué liviano es el lecho donde yaces; casi un extraño
para tu familia y sin embargo soy yo...
Juraría que es tu mano la que llevo
que tus ojos tiemblan en mis ojos
y que tu lluvia empaña mi mirada.
Alguna vez volví como vuelven los mancarrones
con el dolor de las bridas palideciendo la boca
y el cuerpo agotado por la carga.
La naturaleza había corrido tu cintura bajo el seno
y mi suicidio se palpaba.
Ella volvió a ser la negrita de la escuela
y yo aprendí a vivir de nuevo
Pero no era mía tenía dueño
es un hombre honrado, pero bruto, a su manera estúpido
jamas supo que tenía un carbunclo
que ella tenía el valor de las cosas raras
y que era verdaderamente sabia.
..Cuando no entendía le pegaba.
Miro hacia atrás, los otros pibes me guiñan
soy casi una leyenda para ellos
la fantasía que ella me hizo en su "negra vida":
viajante de lugares fabulosos
bebía mis trabajos y mis viajes
me acompañaba en sus ojos tristes
volvía a ser "la negra" por un rato.
Roberto me enlaza en su mirada
se adelanta y se agarra de mi mano
sin decir nada, sólo apretando como si fuera ella.
Son un racimo de la tierra ..pronto
Él con cara de cirscuntancias me mira con odio
Y.. tal vez si fuera al revés yo también
adivino los celos... El sabe que solo tuvo una mitad
y sus hijos me quieren y él no sabe que lo adoran
a pesar de los golpes y su ignorancia.
Equilibro el dolor de una mano con la alegría en la otra
La inocencia de los niños
la llevo a ella en su racimo de manitas
Cuando me casé le fui a contar y ella lloró
como lloran las mujeres de felicidad de mentira
ese dia apreté los puños ante su ojo morado
y su disculpa apresurada. Es culpa mía. Dejá
-Tío fuiste con ella a la escuela
nos enseñó a contar en alemán-.
ein, zweig ..¡tres! Roberto la chista
mientras me mira serio.
-Me contó un día que eras un sapito
ella te besó y te hizo un príncipe-.
Paramos en la capilla de la chacarita
La familia de él son tres, la de ella dos
miran asombrados el gasto inútil
los guantes blancos del personal:
mimos pagos llevando el cajón a pulso
para equilibrar al que banca.
No entienden...
-Dejá que la lleve el carrito-
No entienden..
Como cuando el volvió con el miedo en la cara
y ella no se atrevió a preguntar.
solo el reproche en sus ojos
y el orgullo de su mirada niña.
- Él.. tu amigo está loco, casi me mata
¿que le dijiste? ¡Puta!
..pero no la tocó más.
- ¿Padrino? Venís a vivir con nosotros
Mamá nos dijo... que tenían un pacto -.
La escuela nuevamente, mientras el sol incendia
los plátanos del oro del otoño y hace mirillas de mis lágrimas.
La gota de sangre en los pulgares
el rito de indios de revista, en dedos gordos
¡Hermanos de sangre! ¡Para siempre!
No siento el brazo, el dolor se me ha apaciguado
Los ojos se asombran en la bóveda
¡Qué bién viven los muertos!
-Decí algo- me pide él; muy serio-
Miro en sus ojos el dolor, los celos
- Negra todos te amábamos; yo también
te llevaremos en el corazón.
La trompada al cajón y el odio se derrama
mientras los ayudantes de caronte
la llevan a la barca
Lo acuesto de una piña
no más, no más mientras su hijos palean su infortunio.
en la tumba de cemento
-Chau negra.
Te quise como a una hermana
Me equivoqué ¿Verdad?
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