Zulma Martínez
Mar azul...
Olvidaron una niña
en un rincón de la vida;
solloza de abandono
solitaria y esquiva.
Entre secretos bien guardados
en telarañas de mentiras,
en polvorientos recodos,
extraviaron a la niña.
Es un abismo profundo
el devenir de sus días.
Son sus sábanas de raso
testigos de su agonía.
Las sonrosadas muñecas
no le brindan alegría.
El llanto se escurre quedo,
río de hiel, por sus mejillas.
Que nadie vea su tristeza,
no adivinen sus heridas.
Atuendo blanco en las tardes:
sedas, organza y puntillas;
camina entre los rosales,
el ocaso la cautiva.
Una brisa perfumada
su presencia acaricia.
Un ángel, todo destellos,
le regala sus sonrisas.
Las estrellas, en el cielo,
le ofrecen su luz, su guía.
¿Por qué no es feliz la niña
si es de oro su buhardilla?
en un rincón de la vida;
solloza de abandono
solitaria y esquiva.
Entre secretos bien guardados
en telarañas de mentiras,
en polvorientos recodos,
extraviaron a la niña.
Es un abismo profundo
el devenir de sus días.
Son sus sábanas de raso
testigos de su agonía.
Las sonrosadas muñecas
no le brindan alegría.
El llanto se escurre quedo,
río de hiel, por sus mejillas.
Que nadie vea su tristeza,
no adivinen sus heridas.
Atuendo blanco en las tardes:
sedas, organza y puntillas;
camina entre los rosales,
el ocaso la cautiva.
Una brisa perfumada
su presencia acaricia.
Un ángel, todo destellos,
le regala sus sonrisas.
Las estrellas, en el cielo,
le ofrecen su luz, su guía.
¿Por qué no es feliz la niña
si es de oro su buhardilla?