La niña se duerme soñando con rosas.
y esboza sonrisas de flor carmesí
con labios envidia de ninfas y diosas.
Un claro de luna precede a la aurora
que viste fragancias de malva y jazmín,
de plantas silvestres, de suave carmín:
Son dulces caricias de un cielo que llora.
El mundo despierta con mimo a la niña
que luce alegría de linda amapola.
Brillante y hermosa sutil aureola,
traviesa al espejo los ojos le guiña.
Un libro de cuentos le ponen al lado.
También su mascota, un gato diablillo,
le salta al regazo que huele a tomillo
lamiendo su rostro marfil y dorado.
Besando su lomo le dice: ¡te quiero!
con voz de chiquilla que emana frescura.
El gato la mira con mucha ternura
y afuera se apaga la luz del Lucero.
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