orellanapoet
Poeta recién llegado
Érase una vez una niña triste
ella tímida, huraña y callada
apenada siempre ante falta de amor,
no recordaba el valor de una sonrisa
y en su mundo limitado de cariño,
siendo abandonada al nacer,
no encontraba razón a su existir.
Érase una vez un cachorro,
él alegre, sociable y juguetón,
pequeño bribón de divertidas ocurrencias,
inmenso reflector de carisma y dulzura.
Érase el inicio de una gran amistad,
entre este tierno y pequeño juguetón,
a quien el destino envió a la niña triste
y al verla, muy conmovido
buscó la manera acertada,
de arrancarle al menos una sonrisa,
para ganarse de a pocos su corazón,
y así no volver a verla llorar.
Y así aquella niña triste,
con un corazón agonizante,
tuvo un cachorro cariñoso,
caracterizado por un semblante frágil,
diferenciado por un espíritu inagotable.
Érase ahora una niña confundida,
que jamás encontró afecto alguno,
en individuos de su propia especie,
en hijos del hombre, mas no de Dios,
a quien un cachorro le mostró un camino,
camino diferente al trazado ya por ella,
a quien un cachorro le robó el corazón,
corazón abatido ante tanta indiferencia.
Érase ya una niña decidida,
que vio en un cachorro a su mejor amigo
y a su ternura como señal de esperanza
¡en este mundo si hay verdadero cariño!
y la mejor muestra que podamos encontrar,
viene de aquellos seres adorables,
que creemos inferiores e irracionales.
Érase ahora una niña diferente,
que tuvo un cachorro milagroso,
por quien la niña empezó a confiar,
la niña sintió amor puro,
la niña no volvió a llorar,
por quien la niña, volvió a sonreír.
y en su mundo limitado de cariño,
siendo abandonada al nacer,
no encontraba razón a su existir.
Érase una vez un cachorro,
él alegre, sociable y juguetón,
pequeño bribón de divertidas ocurrencias,
inmenso reflector de carisma y dulzura.
Érase el inicio de una gran amistad,
entre este tierno y pequeño juguetón,
a quien el destino envió a la niña triste
y al verla, muy conmovido
buscó la manera acertada,
de arrancarle al menos una sonrisa,
para ganarse de a pocos su corazón,
y así no volver a verla llorar.
Y así aquella niña triste,
con un corazón agonizante,
tuvo un cachorro cariñoso,
caracterizado por un semblante frágil,
diferenciado por un espíritu inagotable.
Érase ahora una niña confundida,
que jamás encontró afecto alguno,
en individuos de su propia especie,
en hijos del hombre, mas no de Dios,
a quien un cachorro le mostró un camino,
camino diferente al trazado ya por ella,
a quien un cachorro le robó el corazón,
corazón abatido ante tanta indiferencia.
Érase ya una niña decidida,
que vio en un cachorro a su mejor amigo
y a su ternura como señal de esperanza
¡en este mundo si hay verdadero cariño!
y la mejor muestra que podamos encontrar,
viene de aquellos seres adorables,
que creemos inferiores e irracionales.
Érase ahora una niña diferente,
que tuvo un cachorro milagroso,
por quien la niña empezó a confiar,
la niña sintió amor puro,
la niña no volvió a llorar,
por quien la niña, volvió a sonreír.
Autor: Orellanapoet
Última edición: