carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo, que tantas veces camino entre pendientes,
azotado de salitre y peces muertos,
de riesgo y de dolamas,
ví a la pequeña, entretenida
con sus salticos simpáticos y dulces.
Y, cuando dijo adiós
a mi sombra que lloraba,
quitó lo gris al tedio.
Brincó a mi ser
con cuica de alegría,
Escondió mi tristeza
con salto de isospín.
Hay que saber que la vida tiene pocos años
y fluye hasta que no queda más onda por vibrar.
La niña pasajera sonríe y dice adiós,
pero te hereda su deliquio
de órbitas que vale por los siglos.
¡Codifican genomas para la eternidad!
2-3-1997
azotado de salitre y peces muertos,
de riesgo y de dolamas,
ví a la pequeña, entretenida
con sus salticos simpáticos y dulces.
Y, cuando dijo adiós
a mi sombra que lloraba,
quitó lo gris al tedio.
Brincó a mi ser
con cuica de alegría,
Escondió mi tristeza
con salto de isospín.
Hay que saber que la vida tiene pocos años
y fluye hasta que no queda más onda por vibrar.
La niña pasajera sonríe y dice adiós,
pero te hereda su deliquio
de órbitas que vale por los siglos.
¡Codifican genomas para la eternidad!
2-3-1997