La rosa durmiente que tu corazón esconde clama al cielo encapotado con su dulce fragancia de amores pasajeros.Quisiera hendir las nubes tormentosas con su fluir silvestre para que se avistase la luna menguante de claro alborear siniestro.Pero una tormenta amenaza los vastos campos donde crecen tus melancólicos claveles.Entonces,para qué seguir gimiendo en tu pecho de plateado amor enfebrecido,niña mía,si Dios omnipotente tiene la salvaje idea de arrasar con su lúgubre ulular de vientos teñidos con agua vasta las regiones memorables de tu sacra juventud en pulcra memoria tachonada.
No sueñes más,dulce joven de áureas mieses y negro manto de muerte,despierta de la fraticida pesadilla que te tiene acongojada y abre tu pecho de alabastro donde yo,caballero errante de la triste figura,podré succionar el néctar venenoso que circunda en el interior de tus venas de azulado semblante,para así,fundirme en un ominoso susurro glacial con tu alma de oro y nieve.Pero tú,impertérrita doncella de impúberes años,ya tienes en tu frágil espíritu la imagen fiel y eterna de un amado que no es de este mundo...sino de las inconmensurables regiones del principado divino...
No sueñes más,dulce joven de áureas mieses y negro manto de muerte,despierta de la fraticida pesadilla que te tiene acongojada y abre tu pecho de alabastro donde yo,caballero errante de la triste figura,podré succionar el néctar venenoso que circunda en el interior de tus venas de azulado semblante,para así,fundirme en un ominoso susurro glacial con tu alma de oro y nieve.Pero tú,impertérrita doncella de impúberes años,ya tienes en tu frágil espíritu la imagen fiel y eterna de un amado que no es de este mundo...sino de las inconmensurables regiones del principado divino...