Acaso, esa noche, que ha encontrado sus llaves…
del pecho expandido en la inmensidad…
de la evolución de los sueños;
la ciudad, como un grito, entre los himnos del sueño…
las bienaventuranzas y los románticos,
por esos puentes de luces;
esas cordilleras, tras los ímpetus substanciosos…
de nuestros portales, llenos de signos,
y aquellos barrios de vidrio azul;
de los nuevos ricos, por el trueno de la verbena…
de la unión del árbol, y el lagarto volador;
de las ramas del conocimiento,
y del corazón, las percusiones del paraíso…
del pecho expandido en la inmensidad…
de la evolución de los sueños;
la ciudad, como un grito, entre los himnos del sueño…
las bienaventuranzas y los románticos,
por esos puentes de luces;
esas cordilleras, tras los ímpetus substanciosos…
de nuestros portales, llenos de signos,
y aquellos barrios de vidrio azul;
de los nuevos ricos, por el trueno de la verbena…
de la unión del árbol, y el lagarto volador;
de las ramas del conocimiento,
y del corazón, las percusiones del paraíso…