Sommbras
Poeta adicto al portal
La noche que se fue la luz
(cuentito basado en un hecho real)
Hará más de un año.
La noche cuando se fue la luz.
Sólo se oía la lucecita del cigarrillo.
Una luna niña se filtraba a través de las persianas.
Yo llamé a mi octogenaria madre:
¡Mamá!, ¡Mamá!
Toda palabra es mentira, mentira.
Opacamente salí del dormitorio y recorrí el ceñido pasillo.
¿Mamá, mamá?
¿Son todas las palabras mentira?
No era posible, tenía que estar acostada.
Estamos sin luz, estará muerta de miedo.
¿Mamá?
Dos palabras.
Un universo prensado.
¿Estás ahí, mamá?
Mamá, la mano de papá.
Mamá, cine mudo diario.
Entré en su habitación.
La luna-perla patinaba con su magia pálida en el suelo de parquet.
Mi madre no podía oírme, ni moverse, ni contestarme.
Estaba ahí.
Paralizada.
Acostada.
Paralítica.
Rígida.
Como una enorme muñeca de carne envejecida.
Las palabras son mentira
La verdad es el silencio.
Los siglos son lentos cuando te acercas a una luz.
Toda mi carne estaba delante de sus ojos.
Se salía el alma, se salía, para dulcemente gritarle mamá.
Pasó una película de mi pasado, todo lo que se me rompió en los años, ayer es siempre,
mamá, siempre..
Y entonces, gracias Dios, volvió la luz...
Volvió la luz...
y reloj de hojalata se puso en marcha de nuevo.
Lo paré.
Mi madre dormía.
La verdad es la nada.
Aunque no exista.
No oí más ruidos en la noche.
Apenas un leve bostezo del fantasma que habita en mí.
Sé que, abrazados paredes y cuadros, ellos se volvieron a dormitar enseguida.
Luego soñé que todo sucedía a la vez.
El tiempo era mentira.
Soñé que todo estaba en el mismo lugar
El espacio no existía.
Esa noche después soñé una luz.
Soñé contigo, madre.
Chus
.
(cuentito basado en un hecho real)
Hará más de un año.
La noche cuando se fue la luz.
Sólo se oía la lucecita del cigarrillo.
Una luna niña se filtraba a través de las persianas.
Yo llamé a mi octogenaria madre:
¡Mamá!, ¡Mamá!
Toda palabra es mentira, mentira.
Opacamente salí del dormitorio y recorrí el ceñido pasillo.
¿Mamá, mamá?
¿Son todas las palabras mentira?
No era posible, tenía que estar acostada.
Estamos sin luz, estará muerta de miedo.
¿Mamá?
Dos palabras.
Un universo prensado.
¿Estás ahí, mamá?
Mamá, la mano de papá.
Mamá, cine mudo diario.
Entré en su habitación.
La luna-perla patinaba con su magia pálida en el suelo de parquet.
Mi madre no podía oírme, ni moverse, ni contestarme.
Estaba ahí.
Paralizada.
Acostada.
Paralítica.
Rígida.
Como una enorme muñeca de carne envejecida.
Las palabras son mentira
La verdad es el silencio.
Los siglos son lentos cuando te acercas a una luz.
Toda mi carne estaba delante de sus ojos.
Se salía el alma, se salía, para dulcemente gritarle mamá.
Pasó una película de mi pasado, todo lo que se me rompió en los años, ayer es siempre,
mamá, siempre..
Y entonces, gracias Dios, volvió la luz...
Volvió la luz...
y reloj de hojalata se puso en marcha de nuevo.
Lo paré.
Mi madre dormía.
La verdad es la nada.
Aunque no exista.
No oí más ruidos en la noche.
Apenas un leve bostezo del fantasma que habita en mí.
Sé que, abrazados paredes y cuadros, ellos se volvieron a dormitar enseguida.
Luego soñé que todo sucedía a la vez.
El tiempo era mentira.
Soñé que todo estaba en el mismo lugar
El espacio no existía.
Esa noche después soñé una luz.
Soñé contigo, madre.
Chus
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