Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche oscuridad vive conmigo
queriendo arrebatarme lo sagrado,
me quiere nocturnal y en el pecado,
ahijado del dolor y el desabrigo.
La noche -eternidad tras el postigo-
me quiere abrir en dos de lado a lado,
me trata de asfixiar amortajado
con todo lo que anhelo y no consigo.
Me rapta poderosa, intransigente,
llevándome a su cueva dolorida,
pudriéndome las manos y la frente.
La noche (cercenándome la vida)
me quiere devorar ávidamente
con la malignidad más homicida.
queriendo arrebatarme lo sagrado,
me quiere nocturnal y en el pecado,
ahijado del dolor y el desabrigo.
La noche -eternidad tras el postigo-
me quiere abrir en dos de lado a lado,
me trata de asfixiar amortajado
con todo lo que anhelo y no consigo.
Me rapta poderosa, intransigente,
llevándome a su cueva dolorida,
pudriéndome las manos y la frente.
La noche (cercenándome la vida)
me quiere devorar ávidamente
con la malignidad más homicida.
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