...
Pareces una dama con aspecto enfermizo
en cuyo vientre alberga luminosas estrellas,
que azoradas titilan en la pesada mole.
Dantesca oscuridad, amantísima y bella.
Tu pasada existencia nos redujo la vida
cuando en tu afrenta el rayo bajó del tercer cielo
para tomar dominio de tu imperio nocturno.
La maldición opera, de la altura hasta el suelo.
El hombre se marcó, con una sombra triste
que deplorablemente lo arrastra hacia la muerte,
y desde allí; jamás, contrmplará otro día.
Esta noche que mengua condenada y marchita,
es un destello mudo, del mundo que se abate
entre perturbaciones miserables y umbrías.
german g
Pareces una dama con aspecto enfermizo
en cuyo vientre alberga luminosas estrellas,
que azoradas titilan en la pesada mole.
Dantesca oscuridad, amantísima y bella.
Tu pasada existencia nos redujo la vida
cuando en tu afrenta el rayo bajó del tercer cielo
para tomar dominio de tu imperio nocturno.
La maldición opera, de la altura hasta el suelo.
El hombre se marcó, con una sombra triste
que deplorablemente lo arrastra hacia la muerte,
y desde allí; jamás, contrmplará otro día.
Esta noche que mengua condenada y marchita,
es un destello mudo, del mundo que se abate
entre perturbaciones miserables y umbrías.
german g