dragon_ecu
Esporádico permanente
La noche cernía de sombra cuanta farola hallaba,
al fondo se susurraba un tono lastimero de arrabal,
de ritmo mixto, de sangre, de negritud, de jazz y sudor,
la melancolía había encontrado su ritmo al dos por cuatro.
Su espalda se separa lenta de las telas impregnadas de sudor,
mientras se levanta del colchón ahora vacío,
carente de peso, carente de emoción,
carente de lo que alguna vez... sobró.
La calle absorbe los ecos lejanos de pasos,
y el silencio se traga cada pensamiento,
el pensamiento se traga los sueños,
los sueños se tragan la realidad.
Su silueta se observa enmarcada en una tela fina,
la luna deja ver su exuberante forma de ser,
en tanto de la esquina le aúllan los lobos,
llamándola en un ruego de desenfreno.
La puerta chirría llorando su apertura,
un saco vuela sobre el sofá,
y los zapatos se pierden por la esquina,
el pantalón queda a la entrada...
Mientras la camisa espera, la batona cae,
la espera no ha sido problema,
ahora que los pechos se unen,
solo susurros se perciben.
Le esperaba más tarde,
la deseaba más temprano,
le esperó con un dulce rencor,
la buscó entre luces de neón.
El piso tiembla,
mientras rechinan los muebles,
la casa se llena de otro aire,
y las penas se alejan otro día.
Tal vez no haya sido el momento más dulce,
tal vez no fue la búsqueda más intensa,
tal vez la mente se empañaba,
entre dos anhelos distantes.
Fue... tal vez pudo ser mejor,
fue, y quedan las dudas,
sobre la elección,
fue, simplemente.
El humo de un cigarrillo
navega entre las botellas vacías,
ella le piensa,
él dibuja sus volutas.
La espera prosigue, en otras calles,
en otras esquinas, en otros cuartos.
El vacío se escurre llenando,
las copas de olvidos.
¿Le amé?, piensa...
¿Me amó?, medita...
-No lo sé- responden ambos por su lado.
Pero igual se extrañan.
Nostalgia de noches cerradas,
deseos de noches abiertas,
se cubren de sombras
las farolas de la calle antigua...
Tanguera, Mariano Mores.
al fondo se susurraba un tono lastimero de arrabal,
de ritmo mixto, de sangre, de negritud, de jazz y sudor,
la melancolía había encontrado su ritmo al dos por cuatro.
Su espalda se separa lenta de las telas impregnadas de sudor,
mientras se levanta del colchón ahora vacío,
carente de peso, carente de emoción,
carente de lo que alguna vez... sobró.
La calle absorbe los ecos lejanos de pasos,
y el silencio se traga cada pensamiento,
el pensamiento se traga los sueños,
los sueños se tragan la realidad.
Su silueta se observa enmarcada en una tela fina,
la luna deja ver su exuberante forma de ser,
en tanto de la esquina le aúllan los lobos,
llamándola en un ruego de desenfreno.
La puerta chirría llorando su apertura,
un saco vuela sobre el sofá,
y los zapatos se pierden por la esquina,
el pantalón queda a la entrada...
Mientras la camisa espera, la batona cae,
la espera no ha sido problema,
ahora que los pechos se unen,
solo susurros se perciben.
Le esperaba más tarde,
la deseaba más temprano,
le esperó con un dulce rencor,
la buscó entre luces de neón.
El piso tiembla,
mientras rechinan los muebles,
la casa se llena de otro aire,
y las penas se alejan otro día.
Tal vez no haya sido el momento más dulce,
tal vez no fue la búsqueda más intensa,
tal vez la mente se empañaba,
entre dos anhelos distantes.
Fue... tal vez pudo ser mejor,
fue, y quedan las dudas,
sobre la elección,
fue, simplemente.
El humo de un cigarrillo
navega entre las botellas vacías,
ella le piensa,
él dibuja sus volutas.
La espera prosigue, en otras calles,
en otras esquinas, en otros cuartos.
El vacío se escurre llenando,
las copas de olvidos.
¿Le amé?, piensa...
¿Me amó?, medita...
-No lo sé- responden ambos por su lado.
Pero igual se extrañan.
Nostalgia de noches cerradas,
deseos de noches abiertas,
se cubren de sombras
las farolas de la calle antigua...
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