Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las noches me traen la ira de un espacio tridimensional
donde detonan infinidad de rayos y truenos de luz potente;
morada de mi espíritu y de la furia controlada
que navega en serenidad,
esparciendo un bosque de lenguas mudas y voces sordas.
Esta noche en especial
se quema en fuego negro.
Y no hay estrellas,
no las hay…
Todas las muertes danzan en mi cabeza hueca.
todos los silencios corren dentro de mis venas;
limpiando mí sangre de demonios creados por mí mismo.
Todas las derrotas alimentan mi alma
de sombra y oscuridad,
tristeza…
Mas la resignación detiene todo
y forja un sendero de tranquilidad,
donde abundan las miradas fascinantes
que traen visiones del futuro
como apariencia de fina estampa,
oasis de hermosura
arropado de lumbreras doradas de esperanza.
Espejismos rotos
malditos como las luciérnagas fantasma
que habitan en la dimensión descompuesta
de mi mente cósmica.
Sean los brazos del infinito mi alcance hacia la eternidad
y traigan para mí;
piedras luminosas
perdidas en el universo.
Deseo armar pilares que sostengan mis huesos
así como su carne que se pudre.
Esperar un rayo cósmico de oro luz
y resucitar lo que se muere en mí.
Entonces llega a mis entrañas
un violento destello que sobrepasa mi entendimiento
hiriendo la noche que sangra estrellas.
Brillantes estrellas que me dejan encantado
asombrado…
y en ellas dibujo mi fe.
Vibra mi ser
me siento como un astro humano
resplandezco…
Quisiera ser como un ángel espiritual
elevarme y jamás regresar.
Levanto altares de ojos de piedra
y huesos de almas humanas
como obsequio a la noche mística.
Por último le dejo mi alma que es de sombra
mi alma que es de carne humana
de estruendos de ira de justicia.
A veces soy la victoria blanca
que derrota a las tinieblas...
Pero la noche es bella
no hay maldad en ella.
Solo en mi.
Solo en ti.
donde detonan infinidad de rayos y truenos de luz potente;
morada de mi espíritu y de la furia controlada
que navega en serenidad,
esparciendo un bosque de lenguas mudas y voces sordas.
Esta noche en especial
se quema en fuego negro.
Y no hay estrellas,
no las hay…
Todas las muertes danzan en mi cabeza hueca.
todos los silencios corren dentro de mis venas;
limpiando mí sangre de demonios creados por mí mismo.
Todas las derrotas alimentan mi alma
de sombra y oscuridad,
tristeza…
Mas la resignación detiene todo
y forja un sendero de tranquilidad,
donde abundan las miradas fascinantes
que traen visiones del futuro
como apariencia de fina estampa,
oasis de hermosura
arropado de lumbreras doradas de esperanza.
Espejismos rotos
malditos como las luciérnagas fantasma
que habitan en la dimensión descompuesta
de mi mente cósmica.
Sean los brazos del infinito mi alcance hacia la eternidad
y traigan para mí;
piedras luminosas
perdidas en el universo.
Deseo armar pilares que sostengan mis huesos
así como su carne que se pudre.
Esperar un rayo cósmico de oro luz
y resucitar lo que se muere en mí.
Entonces llega a mis entrañas
un violento destello que sobrepasa mi entendimiento
hiriendo la noche que sangra estrellas.
Brillantes estrellas que me dejan encantado
asombrado…
y en ellas dibujo mi fe.
Vibra mi ser
me siento como un astro humano
resplandezco…
Quisiera ser como un ángel espiritual
elevarme y jamás regresar.
Levanto altares de ojos de piedra
y huesos de almas humanas
como obsequio a la noche mística.
Por último le dejo mi alma que es de sombra
mi alma que es de carne humana
de estruendos de ira de justicia.
A veces soy la victoria blanca
que derrota a las tinieblas...
Pero la noche es bella
no hay maldad en ella.
Solo en mi.
Solo en ti.
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