En el petrificado silencio de una noche sepulcral,la novicia de un blasfemo convento se insinuó amorosa a la pasión exacerbada de un joven y bello abad.Éste,presintiendo que era una vil estratagema del Maligno,ayunó una semana entera.Pero la imagen fehaciente de la joven religiosa no remitía de su fantasía extasiada.Entonces decidió ir al encuentro de ella,en vísperas de fieles difuntos.Cunado ya se acercaba a la celda de sus obnubilados y salvajes deseos,lo frenó un monje dictándole la funesta noticia de que el sujeto femenino que iba a visitar se había ahorcado,no sin antes haber dejado una nota sellada que le entregó con temblor sacrílego.Nuestro joven religioso,con fiebre y a la vez compungido,la abrió y leyó para su estupefacción que desde el primer momento que aquella mujer morena de ojos verdes se había sentido atraída por él,no obstante luchaba contra tal amor,sabiendo que era su hermano de sangre,nacidos ambos del amor incestuoso de un duque y duquesa,ambos nacidos bajo el signo sacrílego de la luna en escorpio;señal inequívoca de que si realizaban la cópula entre esas paredes monstruosas de santo monacato,perderían sus nobles almas y serían por siempre infelices.Cuando nuestro joven acabó de leer la carta estalló en un aluvión de lágrimas.