LadyDaham
Poeta recién llegado
La melosidad de sus labios
Tan suaves y delicados
Tan preciso y sutil
Sus ojos solubles
Se derretían antes los míos
Oh, Ella tan intacta y su beldad
Deja ver su serenidad
Tan sumisa y atrevida a la vez
La miraba, mientras entraba
Por la puerta del bar
Ella vestía una braga color
Caramelo y una blusa adornando sus pechos
Con dos maletas a su lado
Tomo asiento en la primera barra
Y se dirigió fácilmente hacia mí
Me miro y sonrió
Y después de un rato se marcho
Plácidamente solo me dejo
No la volví a ver en meses
Y después de tanto esperar
La vi danzándoles a hombres
Donde sus caderas se movían
Al ritmo de la música
Y ellos aplaudían al compaz de sus ojos
Llenos de lascivia
Y no me negué y entre en la rueda
Alrededor de ella mirando más de cerca
Sus movimientos
Y en eso se provoco la trifulca
Llegaron las mujeres de aquellos hombres
Mientras le gritaban
odalisca
Y con piedras pegaban a las puertas
Y ventanas del bar
Ella avergonzada se cubrió el rostro
Y nuevamente la perdí de vista
Oh, Ella la odalisca de mis sueños
Quiero verla bailar de nuevo
Pequeños movimientos pero seductores
Así es, habibi yo te quiero para mí
Y aun me acuerdo como sus caderas
Marchaban de arriba hacia abajo
Y como la espada firmemente se sostenía sobre
Sus pechos perfectos
Mientras sus pulseras color perla
Brillaban con sus ojos color miel
Y la comencé a amar en silencio
Y en las noches me dedicaba a buscarla
En todos los bares del pueblo
Y no tenía suerte y me lamentaba
Por haberla perdido dos veces
Y pasaron los años y aun en la memoria
Guardaba sus bailes, sus cabellos, sus manos,
Su ritmo, todo de ella
La odalisca del pueblo así fue nombrada
Después de haber seducido solo con
Su mirada a muchos hombres y sus danzan
Que provocaban encantos y rechazos
Entre las mujeres
Los infantes no podían pronuncia su nombre
Tan maldecida estaba
Pero yo nunca la dejare de pensar
En la habitación vacía se oyó unos sonidos
Exóticos con un pandero
Mientras sonaban de un lado al otro
Pequeñas monedas y el ritmo
Me envolvió en una mágica elevación
Y se adentro una mujer vistiendo largos atuendos
Con un velo cubriendo su cara
Mientras sus manos dibujaban
Ondas sobre el viento
Y yo aplaudía sin cesar y reía con la música,
Le pregunte su nombre y sin dudar me susurro
la odalisca y me siguió danzando como serpiente
Ella se movía pero sin veneno y si con dulzura
Le quite el velo de su cara
Y toque sus cabellos
Me enrede en sus besos y después en la cama
Oh, Ella la odalisca perfecta
Vino por mí
Y nos hicimos amantes
Todas las noches ella venia, me danzaba
Y se iba
Yo en silencio conserve el secreto y ella también cayo
Una noche ella no regreso y mi corazón
Triste se quedo
Pero aun la espero con su velo
Y el recuerdo que nunca
Muere.