JLA
Poeta asiduo al portal
La ciudad puede ser,
La odisea de los esclavos.
Subimos a la cuna,
Con nuestros dedos amarrados,
Y un beso en nuestras frentes de arcilla,
Que dormidas se van callando.
Dame tu mano ahora,
Canción del pájaro,
Y que tu sangre caiga desde mis brazos,
Con tus alas de pólvora encarcelada.
Dame tu rostro de piedra molida,
Ser humano del elemento desterrado,
De maderas serán nuestras espaldas,
Y azulejos volaran de nuestras cadenas,
Nuestros ojos ya no serán de cera,
Y no se derretirán con cada relámpago.
Vamos, Hasta el oído de la tierra,
Hasta el vientre ensimismado,
Como raíces milenarias sollozando,
Descosiendo de nuestros ojos
Tiempos de porcelana.
La odisea de los esclavos.
Subimos a la cuna,
Con nuestros dedos amarrados,
Y un beso en nuestras frentes de arcilla,
Que dormidas se van callando.
Dame tu mano ahora,
Canción del pájaro,
Y que tu sangre caiga desde mis brazos,
Con tus alas de pólvora encarcelada.
Dame tu rostro de piedra molida,
Ser humano del elemento desterrado,
De maderas serán nuestras espaldas,
Y azulejos volaran de nuestras cadenas,
Nuestros ojos ya no serán de cera,
Y no se derretirán con cada relámpago.
Vamos, Hasta el oído de la tierra,
Hasta el vientre ensimismado,
Como raíces milenarias sollozando,
Descosiendo de nuestros ojos
Tiempos de porcelana.
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