La opacidad del día-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, y voy matando el crepúsculo,

hasta asesinarlo con voracidad de arcángel.

Y veo, lo vetusto, innato, veloz o desagradecido,

fluyendo hacia lo triste del día, una camisa bordada,

un tul de nueva impronta, una novedosa ortopedia

caminando de espaldas al suplicio, o un verdoso agua

calma, que ejercita su rasurado terciopelo de noche.

Oh, sí, la mayúscula propende, y tiende

hacia el sinfín enérgico de la noche, que tiembla

junto a los pozos minerales del cristal opaco.

Y la mentira que se adueña de todas las vidas,

como un polvo denso que el dentista no hubiera

podido arrancar de cuajo sobre el nervio ínclito.

Y las avenidas circulares, con ese tránsito tan similar

a flores en el estanque, fecundando las axilas de líquidos

y sudores infantiles. Y el nervio oxidado

frenéticamente recuperado de su exilio maxilar.

Oh viejas marinas, tristes

espacios, santurrones omitidos

de mi fábrica de hacer lenguajes.

Mirad, sí, mirad, cómo danzo el baile

de los optometristas y los salvajes.

En esta densidad de lirios y florestas absortas

en su linaje.

©
 
Oh, y voy matando el crepúsculo,

hasta asesinarlo con voracidad de arcángel.

Y veo, lo vetusto, innato, veloz o desagradecido,

fluyendo hacia lo triste del día, una camisa bordada,

un tul de nueva impronta, una novedosa ortopedia

caminando de espaldas al suplicio, o un verdoso agua

calma, que ejercita su rasurado terciopelo de noche.

Oh, sí, la mayúscula propende, y tiende

hacia el sinfín enérgico de la noche, que tiembla

junto a los pozos minerales del cristal opaco.

Y la mentira que se adueña de todas las vidas,

como un polvo denso que el dentista no hubiera

podido arrancar de cuajo sobre el nervio ínclito.

Y las avenidas circulares, con ese tránsito tan similar

a flores en el estanque, fecundando las axilas de líquidos

y sudores infantiles. Y el nervio oxidado

frenéticamente recuperado de su exilio maxilar.

Oh viejas marinas, tristes

espacios, santurrones omitidos

de mi fábrica de hacer lenguajes.

Mirad, sí, mirad, cómo danzo el baile

de los optometristas y los salvajes.

En esta densidad de lirios y florestas absortas

en su linaje.

©
Que original y palpable poema, un recorrido entre venas, saludos
 

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