tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy las luces bailan en el techo y mi cuerpo en movimiento a la deriva.
En un camino blanco en reversa absolutamente fantástico e inarmónico.
Con alteraciones atípicas pero íntimas y al mismo tiempo exteriorizadas.
Un pasillo interminable y laberintico que por momentos se volvía oscuro.
Donde extraños transeúntes sin cara se movían dialogantes e invisibles.
Conscientemente cosificado con la sola premisa de caer en manos de otros.
¿Es realmente indistinto mirar? Creo que es conveniente mirar hacia arriba.
Entonces la duda me delatará y seré atravesado por un incidente dormido.
Por primera vez no quise escapar y me sentí un extraño en mi propio cuerpo.
Con los ojos pensando en modo incierto rodeados por una nueva sensación.
Intentando pensar en no pensar retando a un destino inmediato tan próximo.
La bienvenida de hombres y mujeres agradables estimulándome al quirófano.
Eso quizás me retranquilizó un poco, con sus micro narraciones de anestesias.
Facultándome con su ayuda, a soñar con el viaje del que nunca quise regresar.
Sin embargo después de algunos golpes en el rostro supe que había regresado.
En un camino blanco en reversa absolutamente fantástico e inarmónico.
Con alteraciones atípicas pero íntimas y al mismo tiempo exteriorizadas.
Un pasillo interminable y laberintico que por momentos se volvía oscuro.
Donde extraños transeúntes sin cara se movían dialogantes e invisibles.
Conscientemente cosificado con la sola premisa de caer en manos de otros.
¿Es realmente indistinto mirar? Creo que es conveniente mirar hacia arriba.
Entonces la duda me delatará y seré atravesado por un incidente dormido.
Por primera vez no quise escapar y me sentí un extraño en mi propio cuerpo.
Con los ojos pensando en modo incierto rodeados por una nueva sensación.
Intentando pensar en no pensar retando a un destino inmediato tan próximo.
La bienvenida de hombres y mujeres agradables estimulándome al quirófano.
Eso quizás me retranquilizó un poco, con sus micro narraciones de anestesias.
Facultándome con su ayuda, a soñar con el viaje del que nunca quise regresar.
Sin embargo después de algunos golpes en el rostro supe que había regresado.