Mi corazón repica
anillado para siempre,
a mis sentimientos,
mis quehaceres.
Agradece en silencio el reposo
y me mece casi,
dentro de mi pecho,
como una oropéndola
entre sarmientos.
Dormida la luz ya
le canta el viento.
Las estrellas
colgadas del velo negro
hoy se mueven inquietas,
y la paz anda despacito
cerca de la era.
anillado para siempre,
a mis sentimientos,
mis quehaceres.
Agradece en silencio el reposo
y me mece casi,
dentro de mi pecho,
como una oropéndola
entre sarmientos.
Dormida la luz ya
le canta el viento.
Las estrellas
colgadas del velo negro
hoy se mueven inquietas,
y la paz anda despacito
cerca de la era.