Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo partire con el alba de un dia ya casi muerto,
cierro mis ojos y veo las estrellas que dejan fulgores en mi silencio,
y en el silencio se pierde la luz de mi vida
haciendo de la noche eterna.
Son tres semanas de años
que espero ser redimido
por el calor de la verdad,
más el silencio oscurece las palabras.
la verdad lucha por prevalecer
pero muere asesinada por la iniquidad
del tiempo que se ha perdido.
Corro el riesgo de ser misántropo
por tantos mitómanos que
con lisonjas buscan robarme
el único bien que me queda,
mi dignidad...inestimable.
Parto al ignoto como explorador
para encontrar la verdad
que el tiempo me ha negado,
mi negligencia
cual bestia ha devorado
ese grano de fé
que alimentaba mi altruismo.
Ahora me siento la piedra
que todos patean porque
estorbo en el camino,
espero sólo el arquitecto
que demuestre mi valor
y que sepa que conmigo
podrá iniciar un proyecto
que dará relevancia a su labor.
Hoy muchos ríen a mi lado
con sus máscaras de tristeza,
con su retorcida felicidad
que les hiere el alma
cuando me ven sonreír,
con sarcasmo creen herirme
pero al final se lamen sus heridas
como perros sarnosos,
porque la verdad los golpea
con un puño de mi mirada,
mi alegria les abofetea el alma.
Cuando encuentre mi verdad,
ese día renaceré
como semilla que germina
en un bosque que se ha quemado,
una vez crecido
podré ver lo que queda
de mis angustiadores.
cierro mis ojos y veo las estrellas que dejan fulgores en mi silencio,
y en el silencio se pierde la luz de mi vida
haciendo de la noche eterna.
Son tres semanas de años
que espero ser redimido
por el calor de la verdad,
más el silencio oscurece las palabras.
la verdad lucha por prevalecer
pero muere asesinada por la iniquidad
del tiempo que se ha perdido.
Corro el riesgo de ser misántropo
por tantos mitómanos que
con lisonjas buscan robarme
el único bien que me queda,
mi dignidad...inestimable.
Parto al ignoto como explorador
para encontrar la verdad
que el tiempo me ha negado,
mi negligencia
cual bestia ha devorado
ese grano de fé
que alimentaba mi altruismo.
Ahora me siento la piedra
que todos patean porque
estorbo en el camino,
espero sólo el arquitecto
que demuestre mi valor
y que sepa que conmigo
podrá iniciar un proyecto
que dará relevancia a su labor.
Hoy muchos ríen a mi lado
con sus máscaras de tristeza,
con su retorcida felicidad
que les hiere el alma
cuando me ven sonreír,
con sarcasmo creen herirme
pero al final se lamen sus heridas
como perros sarnosos,
porque la verdad los golpea
con un puño de mi mirada,
mi alegria les abofetea el alma.
Cuando encuentre mi verdad,
ese día renaceré
como semilla que germina
en un bosque que se ha quemado,
una vez crecido
podré ver lo que queda
de mis angustiadores.
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