Ale Silva
Poeta recién llegado
Se revela en la oscuridad de los tiempos
la chispa latente de la debilidad humana,
el aroma a lujuria se adueña de los vientos
y la vanidad del corazón emana.
La esencia divina en melancólico esplendor alumbra
las entretelas de tu propio ser,
la baja pasión envuelve al alma en la penumbra
y no te permite ver.
El tedio cotidiano sumerge la mente
en el letargo profundo del habito,
la mecanicidad se vuelve inherente
y la conciencia se extingue en un halito.
El pecado camina audaz
entre cantos litúrgicos y plegarias de hipocresía excepcional,
forjando en hierro una mascara social,
que esconde el delito con su falsa moral.
El genero humano y la supuesta evolución
hemos hecho de la paz una utopia,
del odio y el vicio filosofía
y de la misantropía religión.
la chispa latente de la debilidad humana,
el aroma a lujuria se adueña de los vientos
y la vanidad del corazón emana.
La esencia divina en melancólico esplendor alumbra
las entretelas de tu propio ser,
la baja pasión envuelve al alma en la penumbra
y no te permite ver.
El tedio cotidiano sumerge la mente
en el letargo profundo del habito,
la mecanicidad se vuelve inherente
y la conciencia se extingue en un halito.
El pecado camina audaz
entre cantos litúrgicos y plegarias de hipocresía excepcional,
forjando en hierro una mascara social,
que esconde el delito con su falsa moral.
El genero humano y la supuesta evolución
hemos hecho de la paz una utopia,
del odio y el vicio filosofía
y de la misantropía religión.
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