tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejo de lado mi costado más fantástico por unos segundos, solo para omitir la geografía nerviosa de mis pensamientos. Con desarraigo, admito haber sido abducido por una imaginación instantánea, que derrapa en galeradas necrologías abstractas. Buena parte de mis días, sobretodo cuando leo
puede ser cualquier texto, no importa el género, estoy capacitado para testificar, que me generará una idea enfermiza, que mas tarde voy domesticando.
Juegan en mí, el pasado traidor, la escasa comprensión y por sobretodo una generación segmentada de obsesiones archivadas en algún lugar bien resguardado de mis bancos de datos.
Me invade esta sensación de vacío musitante, que va adjetivando estados de ánimo.
Esta rareza dócil y sarcástica, disecará la balada nocturna, que convulsionará la sangre de mis textos, que orillados a un lado de las luces de los huesos carnios, iluminaran la oscuridad del camino.
Juegan en mí, el pasado traidor, la escasa comprensión y por sobretodo una generación segmentada de obsesiones archivadas en algún lugar bien resguardado de mis bancos de datos.
Me invade esta sensación de vacío musitante, que va adjetivando estados de ánimo.
Esta rareza dócil y sarcástica, disecará la balada nocturna, que convulsionará la sangre de mis textos, que orillados a un lado de las luces de los huesos carnios, iluminaran la oscuridad del camino.