ANA MAR MORENO PEREZ
Poeta adicto al portal
La otra
Te veo triste y agotada
envuelta en un vestido viejo,
tu expresión triste, cansada
y sentada en ese sillón añejo.
En tu rostro se adivina
angustia, tristeza y desilusión...
Él te ha dejado por otra
que solo le brinda pasión...
Ella, la otra, no está cansada,
tiene ganas de diversión,
no limpia, ni cuida los niños
que producen tanta tensión...
No lava, ni plancha su ropa,
para ella, todo es celebración,
no cocina, ni lava los trastos...
¿Cuál preocupación?...
Ella, no comparte sus penas,
no sabe de la mortificación,
para ella la dicha es plena,
pero todo es una alucinación...
Y cuando sobresaltado despierte
del sueño en su imaginación,
que en ti solo se incite,
¡el valor que tiene tu corazón!
Ana maría Moreno Pérez
Te veo triste y agotada
envuelta en un vestido viejo,
tu expresión triste, cansada
y sentada en ese sillón añejo.
En tu rostro se adivina
angustia, tristeza y desilusión...
Él te ha dejado por otra
que solo le brinda pasión...
Ella, la otra, no está cansada,
tiene ganas de diversión,
no limpia, ni cuida los niños
que producen tanta tensión...
No lava, ni plancha su ropa,
para ella, todo es celebración,
no cocina, ni lava los trastos...
¿Cuál preocupación?...
Ella, no comparte sus penas,
no sabe de la mortificación,
para ella la dicha es plena,
pero todo es una alucinación...
Y cuando sobresaltado despierte
del sueño en su imaginación,
que en ti solo se incite,
¡el valor que tiene tu corazón!
Ana maría Moreno Pérez
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