G
Gustavo Cervantes
Invitado
Sueño bohemio
Te escribí una carta porque en mi fantasía de loco
creí que tú en mí también pensabas.
Me inventé una historia en mi mente voladora,
y al soñar con tu amor nunca esperaba,
que fuera de tu parte tan solo cortesía.
Desahogué mi sentimiento en el papel,
dejé que la tinta corriera en los renglones
y por que nací con el alma de poeta,
te conté con versos y con rimas mis pasiones.
Te compartí mis sueños, te conté mis metas;
te platiqué de mi alegría, de mis temores,
te platiqué de lágrimas y de tristezas,
te hice dueña de mi fé y mis ilusiones.
Mi espiritu bohemio me hizo enamorarme,
quería con mi guitarra, venir a conquistarte,
y amarte para siempre...tan solo por amarte.
Pero llegué a tu puerta y te encontré callada,
solo una mueca en tu sonrisa,
indiferencia en tu mirada.
Y al sentir el frío de tu desdén callé mi boca,
escondí la rosa que tenía en mi mano,
tomé las cartas que te había mandado,
me dí la vuelta y me perdí en la tarde,
y al alejarme en la acera muy de prisa,
sentí una lágrima cobarde,
mojando mi piel y mi camisa.
Te escribí una carta porque en mi fantasía de loco
creí que tú en mí también pensabas.
Me inventé una historia en mi mente voladora,
y al soñar con tu amor nunca esperaba,
que fuera de tu parte tan solo cortesía.
Desahogué mi sentimiento en el papel,
dejé que la tinta corriera en los renglones
y por que nací con el alma de poeta,
te conté con versos y con rimas mis pasiones.
Te compartí mis sueños, te conté mis metas;
te platiqué de mi alegría, de mis temores,
te platiqué de lágrimas y de tristezas,
te hice dueña de mi fé y mis ilusiones.
Mi espiritu bohemio me hizo enamorarme,
quería con mi guitarra, venir a conquistarte,
y amarte para siempre...tan solo por amarte.
Pero llegué a tu puerta y te encontré callada,
solo una mueca en tu sonrisa,
indiferencia en tu mirada.
Y al sentir el frío de tu desdén callé mi boca,
escondí la rosa que tenía en mi mano,
tomé las cartas que te había mandado,
me dí la vuelta y me perdí en la tarde,
y al alejarme en la acera muy de prisa,
sentí una lágrima cobarde,
mojando mi piel y mi camisa.