Susana Lorente
Poeta recién llegado
LA PALABRA NO OTORGA LIBERTAD
Fijaos,
ese rostro de árbol seco
en un mundo de pesadillas silentes
oculto tras las raíces de cuevas frías
deshabitadas por la vida.
Campos de hiedra ocre
entrelazan deseos indisolubles a la vista
donde viejos y ciegos golpean
con nudillos sangrantes
el muro de conocidos versos
que les acerquen a las risas.
Las fauces promiscuas engullen
cualquier resto de comida,
es alimento,
dicen,
pero el veneno de carne podrida
las aniquila sin miramientos.
El tiempo devuelve imágenes,
pesadas como una losa de hormigón
en la cúspide de la espalda
y el decir,
vuelve a decir,
repitiendo su decir
y eternizando la sombra siniestra
en la línea del horizonte.
Son bombas que nublan caminos
y amputan gargantas y dedos,
que siguen escribiendo
palabras silvestres,
delatando el momento justo
de la huída emprendida.
Susana Lorente
Peligro del lenguaje para la libertad de espíritu.
Cada palabra es un prejuicio.
F. Nietzsche
Fijaos,
ese rostro de árbol seco
en un mundo de pesadillas silentes
oculto tras las raíces de cuevas frías
deshabitadas por la vida.
Campos de hiedra ocre
entrelazan deseos indisolubles a la vista
donde viejos y ciegos golpean
con nudillos sangrantes
el muro de conocidos versos
que les acerquen a las risas.
Las fauces promiscuas engullen
cualquier resto de comida,
es alimento,
dicen,
pero el veneno de carne podrida
las aniquila sin miramientos.
El tiempo devuelve imágenes,
pesadas como una losa de hormigón
en la cúspide de la espalda
y el decir,
vuelve a decir,
repitiendo su decir
y eternizando la sombra siniestra
en la línea del horizonte.
Son bombas que nublan caminos
y amputan gargantas y dedos,
que siguen escribiendo
palabras silvestres,
delatando el momento justo
de la huída emprendida.
Susana Lorente