Apenas estoy saliendo de mi última travesía del desierto, ese desierto ya tan familiar por recurrente, pero estéril y sin brillos. Estos son mis primeros versos, versos libres, de rima, métrica y de escaso vuelo, pero, si no son todavía la palabra perdida, son expresión de la voluntad de su búsqueda.
LA PALABRA PERDIDA
Apenas llega a mi hondo
la luminiscencia aterida
de aquella palabra perdida.
Como un sueño electrizante
tras mis pupilas dormitan rasgos
-apenas rasguños-
de primaveras antiguas
Juguetones arcoiris
trenzan colores y risas
y las piedras ya descalzas
de sus musgos
se ofrecen a los honderos
impúberes.
La piedra es la palabra imposible
que ya nunca saldrá como un verso
o una jaculatoria piadosa
de mi garganta vacía
de cadáver tolerante
Me renazco en este pozo abrumado
como esfera ilimitada
como un caleidoscópico mandala
que se extiende desde las nubes presagiosas
hasta los fondos donde los peces dormitan
Llueven sílabas sonoras
el idioma callado de esos peces
que me habla de eternidades
Pero yo sigo en mi muerte apresurada
buscando esa palabra perdida
que me devuelva a la vida.
LA PALABRA PERDIDA
Apenas llega a mi hondo
la luminiscencia aterida
de aquella palabra perdida.
Como un sueño electrizante
tras mis pupilas dormitan rasgos
-apenas rasguños-
de primaveras antiguas
Juguetones arcoiris
trenzan colores y risas
y las piedras ya descalzas
de sus musgos
se ofrecen a los honderos
impúberes.
La piedra es la palabra imposible
que ya nunca saldrá como un verso
o una jaculatoria piadosa
de mi garganta vacía
de cadáver tolerante
Me renazco en este pozo abrumado
como esfera ilimitada
como un caleidoscópico mandala
que se extiende desde las nubes presagiosas
hasta los fondos donde los peces dormitan
Llueven sílabas sonoras
el idioma callado de esos peces
que me habla de eternidades
Pero yo sigo en mi muerte apresurada
buscando esa palabra perdida
que me devuelva a la vida.
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