eduardocarpio
Poeta adicto al portal
LA PALABRA SE NEGABA
Los sonidos se morían,
entraba la madrugada;
aquí en el blanco del folio
la nada se acumulaba.
Huía el verso a su gusto,
el reloj a su parada;
en la sombra de los vanos
se abrían las telarañas.
El buen afán en cabeza
se iba quemando. Esperaba
el timbre rauco de un grillo,
la pauta oculta del alma.
Y fue la noche vacía,
toda de niebla colmada;
allá en la puerta del gozo
la palabra se negaba.
El pulso frágil e incierto
apagándose. Quedaba
el tacto intenso del frío,
la tinta ingrata del agua.
Ya incendiaba el sol la luna,
rescoldo de porcelana;
por el cielo los colores
cargados de sueño y plata.
eduardocarpio
13 de diciembre de 2012
Los sonidos se morían,
entraba la madrugada;
aquí en el blanco del folio
la nada se acumulaba.
Huía el verso a su gusto,
el reloj a su parada;
en la sombra de los vanos
se abrían las telarañas.
El buen afán en cabeza
se iba quemando. Esperaba
el timbre rauco de un grillo,
la pauta oculta del alma.
Y fue la noche vacía,
toda de niebla colmada;
allá en la puerta del gozo
la palabra se negaba.
El pulso frágil e incierto
apagándose. Quedaba
el tacto intenso del frío,
la tinta ingrata del agua.
Ya incendiaba el sol la luna,
rescoldo de porcelana;
por el cielo los colores
cargados de sueño y plata.
eduardocarpio
13 de diciembre de 2012