pablo barattini
Poeta asiduo al portal
La encontré desnuda en la soledad del burdel
violada, ultrajada en su ser de paloma
arrimó silencio a las horas oscuras
y lloró en mi almohada.
Karma de besos
herida en el alma
rotas sus alas, su negra desgracia
la sombra del agua llovió en la memoria
su pena cansada
la encontré desnuda sin una metáfora
desprovista de todo encontré la palabra.
Después de asilarme
en sus ojos sin brillo, en su dulce mirada
en el canto profundo que brota del alma
en la espuma que trae el mar a la playa
en los vientos alisios que soplan sin calma
en los ríos de sangre, en los ríos de agua
en las noches de Luna allá en la montaña
en las piedras que sufren de olvido y distancia,
en ellas y en todo,
"Encontre la palabra".
Por las calles sin lumbre, donde el Sol ya no pasa
nos fuimos amando, ardiendo en la fragua
ebrios de besos, locos de ansias
su cuerpo el deseo en mi mano temblaba
nos fuimos amando
nos fuimos quitando las prendas del alma.
Tú, la hembra de fuego, la ardiente palabra
Yo, el triste sujeto de la página blanca.
violada, ultrajada en su ser de paloma
arrimó silencio a las horas oscuras
y lloró en mi almohada.
Karma de besos
herida en el alma
rotas sus alas, su negra desgracia
la sombra del agua llovió en la memoria
su pena cansada
la encontré desnuda sin una metáfora
desprovista de todo encontré la palabra.
Después de asilarme
en sus ojos sin brillo, en su dulce mirada
en el canto profundo que brota del alma
en la espuma que trae el mar a la playa
en los vientos alisios que soplan sin calma
en los ríos de sangre, en los ríos de agua
en las noches de Luna allá en la montaña
en las piedras que sufren de olvido y distancia,
en ellas y en todo,
"Encontre la palabra".
Por las calles sin lumbre, donde el Sol ya no pasa
nos fuimos amando, ardiendo en la fragua
ebrios de besos, locos de ansias
su cuerpo el deseo en mi mano temblaba
nos fuimos amando
nos fuimos quitando las prendas del alma.
Tú, la hembra de fuego, la ardiente palabra
Yo, el triste sujeto de la página blanca.