jesse salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
la pared de la oveja negra
en su pared de concreto marcaba sus
días que se tornaban en semanas de
sus meses doblando los años perdidos,
con grito del tiempo que se paseaba sin prisa
con caricias de suave brisa llegando a
su rostro marcado por la angustia que
que besaban. sin tibios besos su
pecho con nostalgia ,
de sus ojos que nunca vieron un hogar
o una mano que le de calor,
las calles fueron su cuna. el hambre su escuela
así un camino largo de abusos que un niño
de alma blanca cambio sus colores por los de una
oveja negra, en un mundo lleno de pobreza
donde los cielos no tienen azul ni estrellas que
contemplar y la luna es fría con sus nubes
moradas que cruzan por los gritos de ese
lugar oscuro,
su crimen lo llevo a esa jaula su delito hurtar
para comer, sujetado con sus dos manos
de unas barras oxidadas que cubrían la ventana
de la cual miraba un mundo de libertad .
jesse salas
11/8/06
en su pared de concreto marcaba sus
días que se tornaban en semanas de
sus meses doblando los años perdidos,
con grito del tiempo que se paseaba sin prisa
con caricias de suave brisa llegando a
su rostro marcado por la angustia que
que besaban. sin tibios besos su
pecho con nostalgia ,
de sus ojos que nunca vieron un hogar
o una mano que le de calor,
las calles fueron su cuna. el hambre su escuela
así un camino largo de abusos que un niño
de alma blanca cambio sus colores por los de una
oveja negra, en un mundo lleno de pobreza
donde los cielos no tienen azul ni estrellas que
contemplar y la luna es fría con sus nubes
moradas que cruzan por los gritos de ese
lugar oscuro,
su crimen lo llevo a esa jaula su delito hurtar
para comer, sujetado con sus dos manos
de unas barras oxidadas que cubrían la ventana
de la cual miraba un mundo de libertad .
jesse salas
11/8/06