Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Quieta, postrada en el lecho,
con el color amarillo,
los ojos muertos, sin brillo,
y el jadear de su pecho...
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Cuatro velas,cuatro cirios
de cera tiene encendidos,
dos santos tiene prendidos
en un ramito de lirios...
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Llanto en los ojos, dolor,
sangre en los ojos del hijo,
ojos que la miran fijo
y con infinito amor...
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Cesa el ronco respirar,
queda el cuerpo, parte el alma
hacia el cielo y la calma,
hacia una luz que gozar...
Ya el jadear no rompía
de aquella alcoba el silencio...
Sólo llantos, sólo rezos,
con el corazón herido
al ser que más ha querido
la cubre el hijo de besos...
Sólo el silencio rompía
de aquella alcoba el silencio...
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de aquella alcoba el silencio...
Quieta, postrada en el lecho,
con el color amarillo,
los ojos muertos, sin brillo,
y el jadear de su pecho...
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Cuatro velas,cuatro cirios
de cera tiene encendidos,
dos santos tiene prendidos
en un ramito de lirios...
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Llanto en los ojos, dolor,
sangre en los ojos del hijo,
ojos que la miran fijo
y con infinito amor...
Sólo el jadear rompía
de aquella alcoba el silencio...
Cesa el ronco respirar,
queda el cuerpo, parte el alma
hacia el cielo y la calma,
hacia una luz que gozar...
Ya el jadear no rompía
de aquella alcoba el silencio...
Sólo llantos, sólo rezos,
con el corazón herido
al ser que más ha querido
la cubre el hijo de besos...
Sólo el silencio rompía
de aquella alcoba el silencio...
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