Busco un ritmo trepidante
para mi nuevo poema;
aunque no hay ritmo bastante
que disimule la pena,
cuando la pena es constante.
Ni crótalos, ni tacones,
ni las palmas "repicás"
pueden sujetar la pena,
cuando la guitarra suena
a ritmo de "Soleá".
La pena es cosa del alma.
Lo pienso...¡y cómo me duele!
Pues, ni muerto tendré calma;
que siendo cosa del alma...
¡Como el alma, nunca muere!
Quizá vivir sea penar.
Mucho me asusta la idea
y más me da que pensar...
Aún así, bendita sea
la vida con su pesar.
El día que no sienta pena
no sé que será de mí;
porque mí verso, si suena,
lo hace sonar la pena
que llevo dentro de mí.
(Para cantar por fandangos) Recaredo.
para mi nuevo poema;
aunque no hay ritmo bastante
que disimule la pena,
cuando la pena es constante.
Ni crótalos, ni tacones,
ni las palmas "repicás"
pueden sujetar la pena,
cuando la guitarra suena
a ritmo de "Soleá".
La pena es cosa del alma.
Lo pienso...¡y cómo me duele!
Pues, ni muerto tendré calma;
que siendo cosa del alma...
¡Como el alma, nunca muere!
Quizá vivir sea penar.
Mucho me asusta la idea
y más me da que pensar...
Aún así, bendita sea
la vida con su pesar.
El día que no sienta pena
no sé que será de mí;
porque mí verso, si suena,
lo hace sonar la pena
que llevo dentro de mí.
(Para cantar por fandangos) Recaredo.
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