Xisquio
Poeta recién llegado
Un brioso corcel galopa por la llanura,
en pelo lleva montado un curioso jinete
al cual una extensa capa verde cubre su figura,
parece no pesar, por que el corcel gana velocidad,
en sus patas, sus herraduras parecieran no tocar la tierra,
el aire lo sustenta y su hermoso galopar pareciera
un baile al compás del relampagueante látigo
que azuza sin cesar el extraño jinete de larga capa verde.
Una curiosa meta se dibuja en un horizonte lejano,
brillando en colores varios,
efectos provocados por una cansada estrella
que agota su luz, entregando sus últimos rayos en espera del corcel
y su cada vez mas alicaído jinete,
el cual a tirado su capa esperando
ganar en su oposición al viento,
un tiempo que le permita mirar
la curiosa meta que pronto en negro ha de quedar.
En una alta loma, el jinete ya sin corcel
atisba un norte sin colores,
triste es su mirada, ya no tiene la capa verde de esperanzas,
que tiro en el camino,
el corcel se desvaneció en el aire,
succionado por la negra meta carente de colores.
A lo lejos, un ser ríe de pena,
no puede llorar, lagrimas de otros seres
que le han robado su dolor
parecieran inundar el camino
por el cual alguna vez se le ofreció
con flores y colores,
con cariño y amor
a los cuales de mala manera, el tomo.
en pelo lleva montado un curioso jinete
al cual una extensa capa verde cubre su figura,
parece no pesar, por que el corcel gana velocidad,
en sus patas, sus herraduras parecieran no tocar la tierra,
el aire lo sustenta y su hermoso galopar pareciera
un baile al compás del relampagueante látigo
que azuza sin cesar el extraño jinete de larga capa verde.
Una curiosa meta se dibuja en un horizonte lejano,
brillando en colores varios,
efectos provocados por una cansada estrella
que agota su luz, entregando sus últimos rayos en espera del corcel
y su cada vez mas alicaído jinete,
el cual a tirado su capa esperando
ganar en su oposición al viento,
un tiempo que le permita mirar
la curiosa meta que pronto en negro ha de quedar.
En una alta loma, el jinete ya sin corcel
atisba un norte sin colores,
triste es su mirada, ya no tiene la capa verde de esperanzas,
que tiro en el camino,
el corcel se desvaneció en el aire,
succionado por la negra meta carente de colores.
A lo lejos, un ser ríe de pena,
no puede llorar, lagrimas de otros seres
que le han robado su dolor
parecieran inundar el camino
por el cual alguna vez se le ofreció
con flores y colores,
con cariño y amor
a los cuales de mala manera, el tomo.