Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La penitente dependencia
Una noche de tormenta,
por el ojo de una nave,
vi pasar la penitencia
sin el reo y con la llave,
para abrir a conveniencia
un océano implacable.
Y en la oscura dependencia,
capitán de los sin aire,
amanece por la ausencia
de la noche irrevocable.
Con el día ya se paga
todo el mal de la mandante,
que en la noche vino daga
y se marchó agonizante.
Hora libre siempre cuento
solo parte de la escena,
de los hechos me arrepiento
pero el hambre es la condena.
Me bebí la mar entera
de esa parte que nos llama...
Un mortal hecho de cera
que no vive sin el agua.
Somos agua, somos tierra,
somos mundo sin frontera,
somos viento que reclama
estar vivo cuando muera.
Una noche de tormenta,
por el ojo de una nave,
vi pasar la penitencia
sin el reo y con la llave,
para abrir a conveniencia
un océano implacable.
Y en la oscura dependencia,
capitán de los sin aire,
amanece por la ausencia
de la noche irrevocable.
Con el día ya se paga
todo el mal de la mandante,
que en la noche vino daga
y se marchó agonizante.
Hora libre siempre cuento
solo parte de la escena,
de los hechos me arrepiento
pero el hambre es la condena.
Me bebí la mar entera
de esa parte que nos llama...
Un mortal hecho de cera
que no vive sin el agua.
Somos agua, somos tierra,
somos mundo sin frontera,
somos viento que reclama
estar vivo cuando muera.