Frank Paul
Poeta recién llegado
LA PENUMBRA DE LA COLINA
Mi caminar ardiente
recorría la colina
el miedo se hacía presente
el regreso huía.
Pensaba en la oscuridad
que envolvía la colina
me mareaba sin parar
era un laberinto sin salida.
Corriendo trataba de llegar
pero la noche llego primero
sin estrellas a quien alumbrar
escuchaba una voz entre lamentos.
Mis lágrimas se congelaban
agotado, el miedo me poseía
cerraba los ojos y despertaba
asustado en esa misma colina.
Y casi al llegar, trote más lento
y sin voltear sentí el acero
que perforo mi corazón añejo
sentí como la sombra se introducía en mi cuerpo.
Caí al suelo vomitando espuma
la señal de mis pupilas se escondía entre la bruma
la muerte nacía entre la penumbra
me encaminaba hacia la colina a oscuras.
recorría la colina
el miedo se hacía presente
el regreso huía.
Pensaba en la oscuridad
que envolvía la colina
me mareaba sin parar
era un laberinto sin salida.
Corriendo trataba de llegar
pero la noche llego primero
sin estrellas a quien alumbrar
escuchaba una voz entre lamentos.
Mis lágrimas se congelaban
agotado, el miedo me poseía
cerraba los ojos y despertaba
asustado en esa misma colina.
Y casi al llegar, trote más lento
y sin voltear sentí el acero
que perforo mi corazón añejo
sentí como la sombra se introducía en mi cuerpo.
Caí al suelo vomitando espuma
la señal de mis pupilas se escondía entre la bruma
la muerte nacía entre la penumbra
me encaminaba hacia la colina a oscuras.