Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Llevo la tiniebla del oro calcinada al conseguirla
raja la autopista con una memoria de zapatillas colgadas
en los cables eléctricos.
Es ese anuncio de que la policía está cerca
husmeando las bragas del asfalto
y yo con mi pepita de oro deformado como cráneo de luna en el tiempo
armo mi fusil de sutileza
mi cañón de prerrogativa
cuando ellos me encuentran el oro está dentro de otra mina
mano de coral, mano de armisticio,
puñalada en el costillar de la oligarquía
esta pepita es la luz entre la basura
el sol del marginado
que se acuesta implorando que dejen su tierra, su jungla, su ceremonial
rumbo
con un germen de vida humano. Para
que cualquier zorra luzca entre dedos de tinieblas.
la pepita de otra mina.
Reservados todos los derechos©
raja la autopista con una memoria de zapatillas colgadas
en los cables eléctricos.
Es ese anuncio de que la policía está cerca
husmeando las bragas del asfalto
y yo con mi pepita de oro deformado como cráneo de luna en el tiempo
armo mi fusil de sutileza
mi cañón de prerrogativa
cuando ellos me encuentran el oro está dentro de otra mina
mano de coral, mano de armisticio,
puñalada en el costillar de la oligarquía
esta pepita es la luz entre la basura
el sol del marginado
que se acuesta implorando que dejen su tierra, su jungla, su ceremonial
rumbo
con un germen de vida humano. Para
que cualquier zorra luzca entre dedos de tinieblas.
la pepita de otra mina.
Reservados todos los derechos©
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