Antonio M.
Poeta recién llegado
Con la pequeña prosa se empieza lento. Mis dedos entumidos crujen mientras se sacuden y se desempolvan; pero vienen renovados, vienen cargados con sustancias abundantes y con movimientos incontrolables, gritando que no pare su vaivén. Los colegas del por acá y por allá les han susurrado que mezclen las sustancias cortas y largas, y que de su mezcla surgirá lo que se puede leer constante, dejando satisfecho las exigencias del caprichoso.
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