Unorthodox
Poeta recién llegado
Directo al reflejo, en un sucio espejo:
Un rostro pálido y ojeroso,
incapaz de mantenerse solo,
sin vida en sus ojos.
En la habitación contigua,
los gritos de desespero van perdiendo fuerza
y mi mente algo agotada
amanece de su temporal respiro.
-¿A quién elegí esta vez?
Se profundizan mis latidos;
me duele el cuerpo y siento un calor
que sale de mis orejas
y que baja por mi cuello.
Pasé por la frontera de mi alma,
esparciendo una línea roja de venganza
que palpita hasta el cuerpo
-¿Qué me nubló esta vez?
En ciclos infinitos de preguntas y con resigno,
llego al más macabro asesinato
que mis manos hayan cometido.
Ya no había humanidad,
su rostro deformado por los golpes,
con la nariz y orejas mutiladas,
su luz con la última expresión de la agonía
me limitaba a concluir
el peor de los sufrimientos
-¿Quién podrá ser aquel miserable?
Perdí… perdí la voluntad sobre mi conciencia,
de alguna manera la perdí
del otro lado del espejo.
Ese rostro soy yo volviendo.
Miro el cuerpo y no hay más que hacer…
Un rostro pálido y ojeroso,
incapaz de mantenerse solo,
sin vida en sus ojos.
En la habitación contigua,
los gritos de desespero van perdiendo fuerza
y mi mente algo agotada
amanece de su temporal respiro.
-¿A quién elegí esta vez?
Se profundizan mis latidos;
me duele el cuerpo y siento un calor
que sale de mis orejas
y que baja por mi cuello.
Pasé por la frontera de mi alma,
esparciendo una línea roja de venganza
que palpita hasta el cuerpo
-¿Qué me nubló esta vez?
En ciclos infinitos de preguntas y con resigno,
llego al más macabro asesinato
que mis manos hayan cometido.
Ya no había humanidad,
su rostro deformado por los golpes,
con la nariz y orejas mutiladas,
su luz con la última expresión de la agonía
me limitaba a concluir
el peor de los sufrimientos
-¿Quién podrá ser aquel miserable?
Perdí… perdí la voluntad sobre mi conciencia,
de alguna manera la perdí
del otro lado del espejo.
Ese rostro soy yo volviendo.
Miro el cuerpo y no hay más que hacer…