la pesada tiniebla

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
al principio yo no podía ver
otra cosa que no fueran sus ojos

sus ojos, dios mío
la magia que fluía de ellos
aquel suave resplandor que parecía
provenir de un mundo de cristal albergado en su interior
la tibieza que irradiaban
la generosidad, la inocencia de una niña
la luz interminable, la promesa
de un amor que sobreviviría a la muerte;
al principio yo vivía en sus ojos
como en una pradera donde tenía mi casa
y un bosque y un río y el viento del verano
y largas tardes envueltas en la piel de las espigas meciéndose
en el mar de un tiempo detenido;
al principio yo respiraba por sus ojos
y mis pulmones inhalaban sueños y amaneceres
donde el sol era una estrella de gelatina azul
fluctuando en la inmensidad de mi terrible equivocación;
al principio yo no veía más que sus ojos
nada más que ese par de pequeñas manchas de luz
destacando apenas sobre la lobreguez de la aciaga y larga
y asfixiante tiniebla de la noche circundante...

sólo después vi el resto

pero entonces ya era demasiado tarde
 
Última edición:
Hermoso poema, hermosa historia, acaso el final es trágico? nos lo contarás en otro poema? estaré esperando. Saludos y un fuerte abrazo.
Ramiro Ponce.
 
una visión muy interesante y personal es la que nos muestras através de este poema jose villa, con tonos de una historia como si fuera de una película de Mario Bava, me gustó. Saludos.
 
Qué lujo, poder salir y entrar del sarcasmo con tanta esgrima y calidad poética... que maravilla el permitirte esos contrastes reparatorio- defensivos. Y qué maravillosa forma de patentizar lo que sobreviene con la caída del idilio y aun más: con la estrepitosa caída del deseo y la llegada las tinieblas.

Excelente composición.

Un abrazo argentino.
 

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