Airam Ardnajela
Poeta recién llegado
No puedo evitar sucumbir a mis deseos
en ésta distancia invisible
que destroza mi razón,
que alimenta mi cobardía.
No puedo evitar el ardor bajo mi piel
hay en mi interior un río de sangre
que espera desbordarse
en las sombras de tus besos.
Por eso bésame
¡Maldita sea, bésame!
Es una eternidad la que nos separa,
no me importa
pues son éstas cadenas forjadas con aire
las que nos unen,
multiplicando mi pasión.
No puedo evitar la dulce locura,
el sometimiento ficticio.
No puedo evitar la tristeza y la alegría
que me da el tenerte y no tenerte,
que me da el besarte sin poder besarte.
Pero sobre todo no puedo evitar al tiempo
descansando entre mis labios
susurrándome al oído
que no existes.
en ésta distancia invisible
que destroza mi razón,
que alimenta mi cobardía.
No puedo evitar el ardor bajo mi piel
hay en mi interior un río de sangre
que espera desbordarse
en las sombras de tus besos.
Por eso bésame
¡Maldita sea, bésame!
Es una eternidad la que nos separa,
no me importa
pues son éstas cadenas forjadas con aire
las que nos unen,
multiplicando mi pasión.
No puedo evitar la dulce locura,
el sometimiento ficticio.
No puedo evitar la tristeza y la alegría
que me da el tenerte y no tenerte,
que me da el besarte sin poder besarte.
Pero sobre todo no puedo evitar al tiempo
descansando entre mis labios
susurrándome al oído
que no existes.
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