Ofrecía caderas en la gala;
y el Tetrarca accedió, fanatizado,
cualquier capricho. ¡El Cuervo tuvo el ala
al recordar la injuria del penado!
¡Concupiscencia y pérfido proyecto
viéronse en el crepúsculo invocado!
Crápula, perversión, era el efecto
inicial que montaba la conseja.
Y de los centinelas, el selecto,
condujo con sus manos la bandeja.
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