Quinto Brena
Poeta adicto al portal
UN día encontre una piedra,
de geometría simple.
Ampliamente fija,
descubriéndose,
asomando tímidamente la mirada.
La recogí,
me la puse en el hombro,
caminamos;
discutimos consejos,
mutuamente hastiados de lo nuestro.
Ella deseaba una vida;
yo su dureza.
Reimos un buen rato
de nuestro extraño final:
La verdad incongruente de mundo,
y del corolario que exhibe
el rodaje tardío del éxito,
y el fracaso.
Al fin,
decidimos un pacto:
Intercambiamos almas.
Yo me hice como de piedra,
y ella,
pudo reir y llorar
como humano.
de geometría simple.
Ampliamente fija,
descubriéndose,
asomando tímidamente la mirada.
La recogí,
me la puse en el hombro,
caminamos;
discutimos consejos,
mutuamente hastiados de lo nuestro.
Ella deseaba una vida;
yo su dureza.
Reimos un buen rato
de nuestro extraño final:
La verdad incongruente de mundo,
y del corolario que exhibe
el rodaje tardío del éxito,
y el fracaso.
Al fin,
decidimos un pacto:
Intercambiamos almas.
Yo me hice como de piedra,
y ella,
pudo reir y llorar
como humano.