La piedra

Blas de Carmelo

Poeta recién llegado
Tropiezo día tras día
con la misma piedra,
recaigo sobre las vías,
—me ofrece camino de hiedra—
tren que impide que pierda
el camino que me guía.

Qué maravilloso día,
el sol me da el calor
que tu piel enfría,
el aire, ese oxígeno
que tu ansia asfixia.

Libre como una gacela,
huida de tus garras,
fuera de tu tierra,
rompo contrato de arras,
tan libre que aterra
no echarte en falta.

Pasa el tiempo,
no pienso en nada,
pero solo recordarte...,
tengo la piedra parada,
la consciencia frente a mí,
a mis pies, cara a cara,
solo seré feliz
en otra preciosa mañana,
acostado junto a ti,
tropezar esta vez en la cama.
 
Tropiezo día tras día
con la misma piedra,
recaigo sobre las vías,
—me ofrece camino de hiedra—
tren que impide que pierda
el camino que me guía.

Qué maravilloso día,
el sol me da el calor
que tu piel enfría,
el aire, ese oxígeno
que tu ansia asfixia.

Libre como una gacela,
huida de tus garras,
fuera de tu tierra,
rompo contrato de arras,
tan libre que aterra
no echarte en falta.

Pasa el tiempo,
no pienso en nada,
pero solo recordarte...,
tengo la piedra parada,
la consciencia frente a mí,
a mis pies, cara a cara,
solo seré feliz
en otra preciosa mañana,
acostado junto a ti,
tropezar esta vez en la cama.
La vida está llena de topiezos.
Y más para aquellos que van en busca de la felicidad.

Saludos
 

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