LA PIEL, poema fundamental

Tema en 'Poemas Filosóficos, existencialistas y/o vitales' comenzado por oski2, 26 de Mayo de 2013. Respuestas: 0 | Visitas: 219

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  1. oski2

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    LA PIEL
    poema de OSCAR PORTELA

    No Johann. No es "gris el árbol de la ciencia
    y verde el árbol de la vida": aquello que se da
    y florece conoce de la muerte la osadía de ser
    un breve instante y en el amor bebe del cáliz de
    la muerte como yo renazco del ocaso en la piel
    usurpada del amante.

    Quien conoce es el cuerpo.

    Gramática del cuerpo del deseo y la magia de
    poros abriéndose a la luz, al agua y a los rayos
    que golpean las puertas de ser monadas
    solo concientes de saberse ostras: es el viento
    que nos lleva hacia el otro.

    Los extraños camino y los acaecimientos
    del azar quienes nos abren
    a nosotros desnudos en el otro:

    Oh fiestas del "candor".

    ¡Oh turbulentas siestas del verano!

    ¡Oh Deseos y goces, zureos de palomos en
    vacíos alfeizares y la luz, la luz que tú pedías
    en el cuerpo y las piernas del amado!

    En el beso se enciende la amapola y
    del conocimiento todo arde la vida que se extingue
    en muerte para volver a sí "misma"
    en "eterno retorno de lo mísmo".

    Es deseo de ser más ser
    y más deseo: cuando el poro de la piel
    se seca, cuando se seca el agua de la fuente,

    cuando el poniente corre hacia los astros
    hay vida todavía y habrá vida en esta
    exangüe entrega de un cuerpo al otro
    para hacerse uno.

    La noche del invierno y el
    poniente corren hacia las playas y mareas.

    Allí duerme el delfín en la bahía. Y aquí en los
    inmensos lagunares la garza blanca Milagrosamente
    se posa en el lapacho florecido y la quietud es todo.

    Reposar en el cuerpo del amante hombre-delfín,
    águila y leopardo para heridos en lucha
    renacer al espacio de lo "otro" que es un viento
    inasible, un mano de espuma,

    una dulce mirada que es entrega y libre donación,
    que es interrogación, plegaria , y llamado a ser más

    de lo que soy ahora que solo canto
    y memorado digo lo que fui, lo que di,

    dejándome fluir en esta líneas que son también deseo
    y luces del conocimiento de la muerte.

    Si me despido es porque se que estuve aquí
    y en una extraña tarde no olvidada bajo un río de olvidos,
    besé al amado en un extraño rito de iniciación
    y entrega bajo el agua del río.

    ¡Ay! Y no ceso de crecer hacia lo hondo,
    desde ese momento.
     
    #1
    Última modificación por un moderador: 27 de Mayo de 2013
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