Hoy
mirando a la playa
la descubro rota y cansada.
Su quejido es monótono
suave y frió.
La lluvia del invierno
se ha lanzado sobre ella.
Las olas,
como incansables obreras,
limpian su liquida piel
hasta caer partidas sobre la arena.
El agua me incomoda cuando me aprieta
en un circulo sin espacio.
Me encojo sobre mi vientre
esperando que me rescate el calor
de su húmeda persistencia.
Ver su movimiento sinuoso
de matrona altanera
acoplándose al entorno,
me hace comprender su influencia,
y admirar su latido
que marca como un viejo corazón
un ritmo lento.
Algunos días, la miro horas
dejando que se grave sobre mis ojos
su liquido cuerpo
y en sus sueños me masca.
mirando a la playa
la descubro rota y cansada.
Su quejido es monótono
suave y frió.
La lluvia del invierno
se ha lanzado sobre ella.
Las olas,
como incansables obreras,
limpian su liquida piel
hasta caer partidas sobre la arena.
El agua me incomoda cuando me aprieta
en un circulo sin espacio.
Me encojo sobre mi vientre
esperando que me rescate el calor
de su húmeda persistencia.
Ver su movimiento sinuoso
de matrona altanera
acoplándose al entorno,
me hace comprender su influencia,
y admirar su latido
que marca como un viejo corazón
un ritmo lento.
Algunos días, la miro horas
dejando que se grave sobre mis ojos
su liquido cuerpo
y en sus sueños me masca.