El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Una pluma, teñida en carne,
se posa sobre tu cintura.
Hambrienta de lujuria,
sedienta de ternura;
busca en tu memoria
besos que te incitaron
intimidad en el silencio.
Recorre, ávida,
senderos sobre tu piel
que abran en canal
el tupido velo de la cordura
y se libere la lascivia
de tus sueños ocultos.
Desea destapar
con el beso de la lujuria
la caja de Pandora
fraguada por el miedo
a los deseos más íntimos.
Y te liberes del escándalo
de tu propia conciencia.
Una pluma, teñida en carne,
se posa en tu cintura.
Y marca un círculo
con besos de fuego
para que te liberes
… del silencio.
Alex Pasquín Ferrer
se posa sobre tu cintura.
Hambrienta de lujuria,
sedienta de ternura;
busca en tu memoria
besos que te incitaron
intimidad en el silencio.
Recorre, ávida,
senderos sobre tu piel
que abran en canal
el tupido velo de la cordura
y se libere la lascivia
de tus sueños ocultos.
Desea destapar
con el beso de la lujuria
la caja de Pandora
fraguada por el miedo
a los deseos más íntimos.
Y te liberes del escándalo
de tu propia conciencia.
Una pluma, teñida en carne,
se posa en tu cintura.
Y marca un círculo
con besos de fuego
para que te liberes
… del silencio.
Alex Pasquín Ferrer